En la semana de lluvias, cielo cubierto, de nubes o de polvo, el calefón solar no funcionaba. Y el eléctrico entró en cortocircuito.
Llamamos al pizzero argentino de la Tokio para que nos recomiende un especialista que no nos robe, y nos dio dos nombres. Uno, un ruso, Moti. El otro. Salim, "es beduino, pero trabaja muy bien, y a lo mejor te cobra menos que Avi.
Había que comparar presupuestos, porque la propietaria de nuestro departamento se haría cargo del gasto, y llamamos primero a Salim. Era mediodía, prometió que llegaría a la una y media, pero a las y veinte, golpeó la puerta, y cuando yo concurría a abrir, Salim ya estaba adentro, y detrás él, un muchacho, su ayudante.
Le mostré en donde estaba el problema, que para mí era el interruptor, pero no, Salim comprobó su presunción: había que cambiar la instalación, en el tanque de agua, arriba, en la terraza. No es terraza, exactamente, sino el techo, al cual se accede por una claraboya.
Mientras revisaba, Salim me preguntò, en yiidish, si yo hablaba yidish. De chico, le dije, pero me olvidé. El, en cambio, lo hacía bastante bien y, un poco, me gozaba. Le hice ver que era argentino, y largó el latiguillo, "amigo, Buenos Aires". Me pidió mi número de celular, que fue anotando en el suyo. Cada tecla cantaba la cifra en hebreo, "este teléfono no sabe yidish", rio, y salieron hacia el techo, él y su ayudante. Al rato, me llamó desde allí, confirmó que había que cambiar todo, y m e pide 450 shékels, y si puede comenzar ya. Tengo que consultar a la dueña, le dije, y pedir otro presupuesto, para comparar. "Pero, si no lo hace ahora, tiene que pagarme 100 shékels". Comenzó una discusión; mi argumento era que ni plomeros ni electricistas cobran por presupuestar, y su réplica era "pero yo estoy subido al techo, ¿quién me paga eso?
"Dávid, Dávid, escúcheme... "
"No. Salim, no puede ser... "
"Pero, Dávid, oiga... "
"Dávid, Dávid... llame a la dueña"
Aflojè y acepté.
Salim quedò- que se comunicaba en media hora; mientras tanto, se iba a otra casa, a hacer otro arreglo.
A la media hora, llamó; la dueña estaba de acuerdo, le dije, siempre y cuando le hicieran rebaja y se incluya garantía por escrito. Cerramos por 350, sin factura, y entonces preguntè a que hora venía: "Estoy aquí, nunca me fui".
Me pidió que saliese, para mostrarme el aparato nuevo, antes de que comience a instalarlo. Salim, desde arriba, se enojaba con el muchacho, a lo mejor su hijo, y daba órdenes. Muy bien, dije, cuando me mostró el aparato rojo.
Llamaba cada cinco minutos, "no encienda el calefón", "habra la canilla de agua caliente".
Cuando estuvo listo, bajó, comprobó que todavía no salía agua, "ya se va a llenar el tanque".
Me preguntó en qué me ocupaba, cuánto pagaba por el alquiler.
Llegó Ana con el dinero, pagamos, y ya el agua salía caliente.
Finita la comedia, dijo.
Me preguntó si eso era castellano.
No, italiano, es parecido.
Firmó la garantía del otro lado de su tarjeta de visita:
--Ya está. Finita la comedia.
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viernes, 5 de marzo de 2010
Nubes, viento, polvo, troncos 5
En la plazoleta que está frente a las paradas de colectivos urbanos (dos líneas, 2a y 2b) y para el Mar Muerto (línea 1), las de ómnibus para Beer-Sheva y Tel Aviv (la estación terminal está en construccion), además de la caseta de "Taxis Arad" (sucursal de la candidata Tali), se robaron los bancos. O los retiraron. Los removieron. Ahí acostumbraban a sentarse sudaneses y eritreos, adultos, jóvenes o niños, de acuerdo a la hora. Desde que comenzó la campaña civil para expulsarlos, en forma masiva o gradual, se corrieron de la plaza central, bajaron el perfil y se hicieron menos visibles. La plazoleta sobre la calle Yerushalaim era un sitio menos expuesto, con apenas tres bancos. Allí se juntaban, sentados unos, de pie, otros, para hablar, tomar cerveza, o comer algo. Algo íntimo; también Ana y yo nos sentábamos para descansar un rato, comer pan, tomar un yogur. Pero cuando lo hacíamos, los africanos no aparecían, por precaución, o timidez.
La plazoleta es, en realidad, un jardín, dispuesto entre un barrio de monobloques y un mini-centro comercial. Una ferretería, una peluquería, una florería. Cuando, de paso por ahí, comprobamos el hueco dejado por los bancos, "como si hubiesen sido arrancados de raíz tres árboles", según la expresión de Ana, lo encaramos al ferretero. El hombre, judío persa (de Aradán), que cubría la calva con una quipá tejida de los nacional-religiosos, interrumpió una charla, o una venta, que mantenía con una cliente. "Lo que pasa es que allí se reunían borrachos", explicó. "Africanos", le hicimos ver: "sí, claro", dijo, "a veces les ponía un poco de comida en el piso para que comiesen". Y festejó su ocurrencia con la muchacha rusa. En eso, pasaba un rapado y metió su bocado, "Arad se pudrió por culpa de los sudaneses". Y de la florería salió su dueña, indignada, "¿nos comparan a nosotros con los nazis?" Eso habíamos gritado al ferretero, y a su clienta, que vino y nos cerró la puerta.
La plazoleta es, en realidad, un jardín, dispuesto entre un barrio de monobloques y un mini-centro comercial. Una ferretería, una peluquería, una florería. Cuando, de paso por ahí, comprobamos el hueco dejado por los bancos, "como si hubiesen sido arrancados de raíz tres árboles", según la expresión de Ana, lo encaramos al ferretero. El hombre, judío persa (de Aradán), que cubría la calva con una quipá tejida de los nacional-religiosos, interrumpió una charla, o una venta, que mantenía con una cliente. "Lo que pasa es que allí se reunían borrachos", explicó. "Africanos", le hicimos ver: "sí, claro", dijo, "a veces les ponía un poco de comida en el piso para que comiesen". Y festejó su ocurrencia con la muchacha rusa. En eso, pasaba un rapado y metió su bocado, "Arad se pudrió por culpa de los sudaneses". Y de la florería salió su dueña, indignada, "¿nos comparan a nosotros con los nazis?" Eso habíamos gritado al ferretero, y a su clienta, que vino y nos cerró la puerta.
Nubes, viento, polvo, troncos 4
Para el día del partido contra Nazaret Elit, los charcos, recuerdo del vendaval de la semana anterior, eran todavía notables. se jugaba un martes a las dos y media del mediodía, pero había bastante público, unos tres cuartos de la capacidad de la única bandeja de cemento colmada. La entrada era gratis, para alentar al Hapoel Arad, penúltimo en la tabla de la liga "Alef", la tercera categoría del fútbol israelí, una primera "C". Arad era, aquel día, un equipo al borde del descenso, pero este era un partido por la Copa del Estado, un campeonato paralelo en donde se enfrentan equipos de todas las divisiones. El rival, el Nazaret Elit, segundo en el campeonato de la Primera (liga Tahal), dio origen a una ilusión, muy difusa: de Arad saldría la Cenicienta del torneo. Pero el fútbol israelí es muy malo y, si bien los de Arad parecen dólmenes distribuídos en una cancha, los de Nazaret sólo diferían por una preparación física superior.
Llegué al estadio antes del comienzo del segundo tiempo, el encuentro estaba cero a cero. Junto al núcleo de veteranos de la ciudad, entre los cuales se destacaba un argentino gritón, se agolpaban beduinos en cantidad importante, judíos etíopes que cantaban "Adelante Arad" y, bien juntitos, dos gradas más abajo de donde yo me encontraba, muchachas y muchachos muy pulidos, que vestían uniforme sport, remera blanca con inscripciones en celeste, al igual que el pantalón, y sostenían globos con los mismos colores. Chicas y chicos sonrientes, no como reflejo de las acciones del partido, que ya había recomenzado sus torpezas, sino porque tal era su papel asignado, según me di cuenta, cuando hizo su entrada la candidata a intendentaTali Golobov, en campaña para las próxima elecciones de abril, cuyo programa se centra, en forma exclusiva, en sacar a flote, y explotar, el racismo en potencia de los aradíes. Su punto, su única idea, "para el bienestar de Arad" es expulsar, en forma escalonada, a cada uno de los africanos, tanto refugiados protegidos por la ACNUR, como los inmigrantes ilegales, pero que trabajan en las cocinas, y limpian los cuartos y baños, y hacen las camas, y pasan el trapo en los hoteles del Mar Muerto. Debo ser sincero: nadie le prestó atención, salvo los niños, que se disputaban los globos que ella iba repartiendo. Esto no quiere decir que aquellos representados en la tribuna sean personas más democrática, y que no piensen cada día en la forma de sacarse de encima a los negros, pero, quiero suponer, guardan cierta repulsa a mostrarse fascistas de modo franco. Pero su rechazo es, también, hacia los rusos, como Tali Golobov, a quienes consideran, antes que nada, usurpadores.
El juego seguía su curso, la hinchada cantaba "miljamá, milljamá, guerra, guerra", pero los atacantes de Arad se desmayaban de sólo intuir la proximidad del área. El propio público hacía burlas, como cuando un jugador del Hapoel embocó un disparo en un arco suplementario que está justo al lado del verdadero, y gritó "gol".
Yo, que trataba de seguir las incidencias, pensaba al mismo tiempo en cómo acercarme a Tali y encararla.
El tiempo reglamentario finalizó con empate en cero, y como habría alargue, aproveché la oportunidad, y me coloqué a sus espaldas. Cuando notó mi presencia, interrumpió una conversación con las chicas y chicos de su comitiva, "esperen, que el señor quiere hablar conmigo". Me dedicó una sonrisa y se puso a la expectativa de lo que yo iría a hablar. Comencé así:
-
-Tali, cómo está.. Tan sólo quería decirle que tengo la esperanza...
Talimantuvo la sonrisa y asintió .
--... de que los ciudadanos de Arad no se vuelquen al racismo y al fascismo...
--Ajá...
--...y que. por lo tanto, usted no triunfe.
Congeló el gesto:
---Yo no soy racista.
--Disculpe, pero su campaña electoral es pura agitación xenófoba y racista. En la misma línea que su partido, Israel, nuestra casa.
--Yo no tengo nada que ver con ese partido.
--Pero usted se muestra en una fotografía con el vergonzante canciller Avigdor Liberman. Y anuncia que cuenta con el apoyo de cinco ministro del gobierno, todos pertenecientes a Israel, nuestra casa.
--¿Y qué tiene de malo que esos ministros me apoyen? Ellos piensan como yo, que hay que darle una solución al problema de los innmigtantes ilegales.
--Muchos son refugiados, y todos vienen huyendo de terribles tragedias.
--No es verdad. Yo investigué, y le puedo asegurar que la mayoría viene de regiones en donde no hay genocidio.
--Vienen de África, de situaciones terribles.
---Ellos eligen venir a este país porque es el único de la región que tiene progreso económico, que cuenta con un sistema de salud...
--¿Y eso está mal? ¿Por eso los quiere echar?
--Yo pienso en el bien de mi ciudad. Yo quiero que mis hijos se sientan seguros a la noche. ¿Usted sabe que una chica fue atacada... ?
--Eso no es verdad. Echarle l a culpa a los extranjeros por las cagadas de las administraciiones locales...
--Hasta aquí: Ahora me tengo que ir; que le vaya bien.
Faltaban tres minutos para el final del segundo tiempo complementario y a seguían cero a cero. De pronto, tiran un corner, alguien la mete junto al palo izquierdo, y gol de Arad. Aliento para los locales, que daban el batacazo. Corría descuento, habia festejo, y penal para Nazaret, que empata.
Fueron a los penales, y Arad perdió.
Llegué al estadio antes del comienzo del segundo tiempo, el encuentro estaba cero a cero. Junto al núcleo de veteranos de la ciudad, entre los cuales se destacaba un argentino gritón, se agolpaban beduinos en cantidad importante, judíos etíopes que cantaban "Adelante Arad" y, bien juntitos, dos gradas más abajo de donde yo me encontraba, muchachas y muchachos muy pulidos, que vestían uniforme sport, remera blanca con inscripciones en celeste, al igual que el pantalón, y sostenían globos con los mismos colores. Chicas y chicos sonrientes, no como reflejo de las acciones del partido, que ya había recomenzado sus torpezas, sino porque tal era su papel asignado, según me di cuenta, cuando hizo su entrada la candidata a intendentaTali Golobov, en campaña para las próxima elecciones de abril, cuyo programa se centra, en forma exclusiva, en sacar a flote, y explotar, el racismo en potencia de los aradíes. Su punto, su única idea, "para el bienestar de Arad" es expulsar, en forma escalonada, a cada uno de los africanos, tanto refugiados protegidos por la ACNUR, como los inmigrantes ilegales, pero que trabajan en las cocinas, y limpian los cuartos y baños, y hacen las camas, y pasan el trapo en los hoteles del Mar Muerto. Debo ser sincero: nadie le prestó atención, salvo los niños, que se disputaban los globos que ella iba repartiendo. Esto no quiere decir que aquellos representados en la tribuna sean personas más democrática, y que no piensen cada día en la forma de sacarse de encima a los negros, pero, quiero suponer, guardan cierta repulsa a mostrarse fascistas de modo franco. Pero su rechazo es, también, hacia los rusos, como Tali Golobov, a quienes consideran, antes que nada, usurpadores.
El juego seguía su curso, la hinchada cantaba "miljamá, milljamá, guerra, guerra", pero los atacantes de Arad se desmayaban de sólo intuir la proximidad del área. El propio público hacía burlas, como cuando un jugador del Hapoel embocó un disparo en un arco suplementario que está justo al lado del verdadero, y gritó "gol".
Yo, que trataba de seguir las incidencias, pensaba al mismo tiempo en cómo acercarme a Tali y encararla.
El tiempo reglamentario finalizó con empate en cero, y como habría alargue, aproveché la oportunidad, y me coloqué a sus espaldas. Cuando notó mi presencia, interrumpió una conversación con las chicas y chicos de su comitiva, "esperen, que el señor quiere hablar conmigo". Me dedicó una sonrisa y se puso a la expectativa de lo que yo iría a hablar. Comencé así:
-
-Tali, cómo está.. Tan sólo quería decirle que tengo la esperanza...
Talimantuvo la sonrisa y asintió .
--... de que los ciudadanos de Arad no se vuelquen al racismo y al fascismo...
--Ajá...
--...y que. por lo tanto, usted no triunfe.
Congeló el gesto:
---Yo no soy racista.
--Disculpe, pero su campaña electoral es pura agitación xenófoba y racista. En la misma línea que su partido, Israel, nuestra casa.
--Yo no tengo nada que ver con ese partido.
--Pero usted se muestra en una fotografía con el vergonzante canciller Avigdor Liberman. Y anuncia que cuenta con el apoyo de cinco ministro del gobierno, todos pertenecientes a Israel, nuestra casa.
--¿Y qué tiene de malo que esos ministros me apoyen? Ellos piensan como yo, que hay que darle una solución al problema de los innmigtantes ilegales.
--Muchos son refugiados, y todos vienen huyendo de terribles tragedias.
--No es verdad. Yo investigué, y le puedo asegurar que la mayoría viene de regiones en donde no hay genocidio.
--Vienen de África, de situaciones terribles.
---Ellos eligen venir a este país porque es el único de la región que tiene progreso económico, que cuenta con un sistema de salud...
--¿Y eso está mal? ¿Por eso los quiere echar?
--Yo pienso en el bien de mi ciudad. Yo quiero que mis hijos se sientan seguros a la noche. ¿Usted sabe que una chica fue atacada... ?
--Eso no es verdad. Echarle l a culpa a los extranjeros por las cagadas de las administraciiones locales...
--Hasta aquí: Ahora me tengo que ir; que le vaya bien.
Faltaban tres minutos para el final del segundo tiempo complementario y a seguían cero a cero. De pronto, tiran un corner, alguien la mete junto al palo izquierdo, y gol de Arad. Aliento para los locales, que daban el batacazo. Corría descuento, habia festejo, y penal para Nazaret, que empata.
Fueron a los penales, y Arad perdió.
Nubes, viento, polvo, troncos 3
En dos o tres oportunidades cada año, todas en invierno, cae en Arad lluvia de verdad. Va acompañada de fuertes vientos, que dan comienzo antes de la tormenta, truenos, relámpagos, y polvo de Africa.
El estadio municipal de fútbol, que cuenta con una sola tribuna de cemento, queda entonces anegado a la altura del portón principal, sobre la avenida Yehuda, esquina Hapalmaj. Enfrente, está la Sinagoga Principal, en donde dos facciones, Jabad Lubavitch y los jasidim de Gur, disputan por su control. Cada uno es un usurpador a los ojos del otro, y cada sábado, al salir la primera estrella, se agarran a piñas y patadas, trifulcas de primer orden que terminan con heridos y detenidos. Todo (arrestos, primeros auxilios, demandas) se resuelve en pocos metros cuadrados: el Departamento de Policía, se encuentra enfrente, en diagonal, sobre Yehuda, entre Hapalmaj y Yerushalaim; detrás, de espaldas a la cana, se encuentra la estación de la Estrella Roja de David, con sus ambulancias que llevan el rótulo de Red Maguen David, donadas, cada una, por familias de Estados Unidos, Canadá o Gran Bretaña, cuyos nombres constan en cada vehículo. Divididos por un playón, la Sala de Emergencias y la Municipalidad.
Cruzando la calle Hapalmaj, el Estadio Municipal.
A veces, cuando ya es de noche, un jasidista de Gur, se aposta junto a la verja, medio escondido entre unos pinos, y espía a los futbolistas cuando entrenan.
El estadio municipal de fútbol, que cuenta con una sola tribuna de cemento, queda entonces anegado a la altura del portón principal, sobre la avenida Yehuda, esquina Hapalmaj. Enfrente, está la Sinagoga Principal, en donde dos facciones, Jabad Lubavitch y los jasidim de Gur, disputan por su control. Cada uno es un usurpador a los ojos del otro, y cada sábado, al salir la primera estrella, se agarran a piñas y patadas, trifulcas de primer orden que terminan con heridos y detenidos. Todo (arrestos, primeros auxilios, demandas) se resuelve en pocos metros cuadrados: el Departamento de Policía, se encuentra enfrente, en diagonal, sobre Yehuda, entre Hapalmaj y Yerushalaim; detrás, de espaldas a la cana, se encuentra la estación de la Estrella Roja de David, con sus ambulancias que llevan el rótulo de Red Maguen David, donadas, cada una, por familias de Estados Unidos, Canadá o Gran Bretaña, cuyos nombres constan en cada vehículo. Divididos por un playón, la Sala de Emergencias y la Municipalidad.
Cruzando la calle Hapalmaj, el Estadio Municipal.
A veces, cuando ya es de noche, un jasidista de Gur, se aposta junto a la verja, medio escondido entre unos pinos, y espía a los futbolistas cuando entrenan.
Nubes, viento, polvo, troncos 2
Cada tanto, los misiles se ensayan sobre objetivos reales, en el propio terreno del vecino. Apoyados sobre cualquier excusa, la mayor de las veces en el aire, se lanzan, por ejemplo, a destruir un túnel, o dos, de aquellos por donde los vecinos transportan, contrabandean, mercadería y materiales de construcción desde Egipto con la esperanza de ser ubicados en el territorio en ruinas, cercado y bloqueado, angosto, saturado de gente, que queda, exactamente, apenas salir de la boca del túnel. O, en respuesta a la caída de un caño autopropulsado, que en su trayectoria a ciegas, se estrelló en terreno abierto y despoblado, tiran desde arriba contra la ciudad, o liquidan a algún culpable de algo, de suerte que matan tres pájaros de un tiro: logran que no decaiga el terror sobre Gaza, retrazan o impiden todo progreso en las negociaciones para liberar a Guilad Shelit, y ensayan los misiles.
Nubes, viento, polvo, troncos
Nubes largas y angostas, algunas ya difuminadas, otras, con un extremo más decidido que el otro. En la tarde avanzada, previa a la caída del sol, aún mantienen sus trayectorias, más o menos oblicuas, expandidas a lo ancho, perdieron densidad. No alcanzan a tramar un tejido, aunque se cruzan en varios puntos, y no anuncian lluvia, al menos, no lluvia de agua. Al día siguiente, ya se evaporaron, pero, desde temprano, aunque el día sea radiante, comienzan a formarse de nuevo. Con sólo elevar la vista, se puede ver cómo van naciendo, una a una: un punto, un guión que se alarga en línea recta, con ligera inclinación desde el punto de partida, unos cinco grados, de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, o derecha a izquierda, dependiendo del punto relativo de observación. En unos minutos la estela de humo ya se alcanzó en su máxima extensión, no menos de 45 grados, en cualquier dirección, según haya transcurrido su trayecto. En este punto, ya están detenidas, flotando como nubes, haciendo como si, al tiempo que otras nacen, hacen el mismo proceso, así, durante horas, hasta que el sol comienza su caída. No porque haya sido bajado por esa lluvia de misiles, nada que ver, hay eventos de la naturaleza que aún mantienen su autonomía
viernes, 29 de enero de 2010
Desfiladero
En tanto, los cuervos se pasean generalmente de a cinco. Caminan a su manera chueca, sin prisa, por sus barrios. Siempre hay uno que se encarama sobre un poste de alumbrado y se pone a parlotear. Comparten, cuando pueden, el pan de las palomas. O planean en círculos sobre el cause seco del río, por diversión, o por motivo de una carroña.
A mi perra les llama la atención, pero no les tiene miedo.
Sí, le asustan los asnos. Dos chicos beduinos llegaban a galope de burro por la vereda por la que paseábamos. Di un paso al costado y mi perra quiso rajar.
Pero la sostuve.
Los chicos iban al almacén de los hermanos beduinos.
Luego, volvieron por la misma vereda y se metieron por el desfiladero que baja al Mar Muerto.
A metros de ahí, otro beduino puso una verdulería.
A poco de tomar posesión del local, descubrió que el cuarto del depósito estaba lleno de serpientes. Tenían un nido, y eran decenas. El mismo, decía, podía matarlas si quería, pero ese trabajo le correspondía a la municipalidad.
Tardaron una semana en venir, llevárselas y limpiar el lugar. En el desierto, me dijo, esto es lo más normal. Pregunté, ingenuo, si eran serpientes o culebras. Todas venenosas, muy venenosas, venenosísimas, dijo.
El, a su vez, creía que yo era ruso, y repetía, spasiva, spasiva. Cuando le corregí, enseguida recordó la guerra de Malvinas y el Exocet que hundió al barco inglés.
Me pregunta siempre cómo estoy, y le respondo que bien, y el completa, "no te preocupes, todo irá bien".
A mi perra les llama la atención, pero no les tiene miedo.
Sí, le asustan los asnos. Dos chicos beduinos llegaban a galope de burro por la vereda por la que paseábamos. Di un paso al costado y mi perra quiso rajar.
Pero la sostuve.
Los chicos iban al almacén de los hermanos beduinos.
Luego, volvieron por la misma vereda y se metieron por el desfiladero que baja al Mar Muerto.
A metros de ahí, otro beduino puso una verdulería.
A poco de tomar posesión del local, descubrió que el cuarto del depósito estaba lleno de serpientes. Tenían un nido, y eran decenas. El mismo, decía, podía matarlas si quería, pero ese trabajo le correspondía a la municipalidad.
Tardaron una semana en venir, llevárselas y limpiar el lugar. En el desierto, me dijo, esto es lo más normal. Pregunté, ingenuo, si eran serpientes o culebras. Todas venenosas, muy venenosas, venenosísimas, dijo.
El, a su vez, creía que yo era ruso, y repetía, spasiva, spasiva. Cuando le corregí, enseguida recordó la guerra de Malvinas y el Exocet que hundió al barco inglés.
Me pregunta siempre cómo estoy, y le respondo que bien, y el completa, "no te preocupes, todo irá bien".
En Arad, sudan y se quiebran
En Arad, el discurso de la muralla de Netaniahu, fue escuchado y anotado en forma especial, porque el premier da tres ejemplos de ciudades perjudicadas por la masa de trabajadores extranjeros e ilegales que usurpan las fuentes de trabajo de los israelíes: Arad, Eilat y Tel-Aviv. Una nota a doble página de la revista local Hatzví saca pecho y, bajo el título, "La relación entre los infiltrados (sudaneses y eritreos) y la economía israelí", grita en subtítulo, "!Establecer 450 puestos de trabajo para los habitantes de Arad". Puestos de trabajo (camareros, personal de limpieza, personal de cocina) que están en manos de sudaneses y eritreos, y que los aradanos puros nunca ocuparán. Porque, en el fondo, los consideran trabajos de mierda, y por el otro, porque la comisión parlamentaria de presupuesto derogó la disposición que prohibe el empleo de inmigrantes ilegales por medio de contratistas de Arada y Mar Muerto.
Ahora Arad está en la lona, no sólo porque su Amalec interno amenaza quedarse para siempre, sino porque la misma comosión redujo los fondos de asistencia para la ciudad, y de todas las ciudades en desarrillo, en un 33 por ciento. Hace unos días comenzó a salir humo desde un edificio de un barrio de inmigrantes. Vienieron, no sólo los bomberos voluntarios de Arad, sino una unidad de los bomberos de Beer-Sheva. Un huimo espeso, que salía de alguna parte, pero no se detectaba de dónde. Hasta que alguien señaló una puerta de un departamento, y la tiraron abajo. Adentro, un grupo de sudaneses se reunían alrededor de carbón encendido en incienso.
Ahora Arad está en la lona, no sólo porque su Amalec interno amenaza quedarse para siempre, sino porque la misma comosión redujo los fondos de asistencia para la ciudad, y de todas las ciudades en desarrillo, en un 33 por ciento. Hace unos días comenzó a salir humo desde un edificio de un barrio de inmigrantes. Vienieron, no sólo los bomberos voluntarios de Arad, sino una unidad de los bomberos de Beer-Sheva. Un huimo espeso, que salía de alguna parte, pero no se detectaba de dónde. Hasta que alguien señaló una puerta de un departamento, y la tiraron abajo. Adentro, un grupo de sudaneses se reunían alrededor de carbón encendido en incienso.
Ellos ses vacunan
Los argentinos también se hicieron humo, o continuaron barranca abajo, rumbo al Mar Muerto. Hubiéramos querido decirles algo, por ejemplo, "no se queden por mucho tiempo aquí, o se van a quedar encerrados", o darles un susto cuando los tuvimos casi al frente nuestro, orinando las paredes del súper, pero estábamos cansados. Ellos, en cambio, habían recibido la vacuna contra la perturbación.
Aparecen, se esfuman
Hace unas semanas, antes de fin de año, de modo que hace un mes, se habia hecho de noche, muy temprano, a eso de las cuatro y media, como sucede en invierno. Salíamos del supermercado, no muy cargados, lo mismo que el bolsillo, y ahí nomás, apenas dimos unos pasos, se detuvo en la avenida, diez escalones abajo, un ómnibus de turismo. Les vimos la pinta a los pasajeros, todos jovencitos, y dijimos, zas, de nuevo norteamericanos. Chicas y chicos, estudiantes de alguna institución judía, o sionista, o ambas cosas, de New Jersey, o Miami, o Chicago, con sus remeras y mochilas estampadas con distintivos, con un cansancio relajado, descendían y se agrupaban, y luego movían, en dirección al súper. Con ellos, un guardia, muy jjoven también,.armado con una carabina corta, buscaba acomodarse sobre un descanso de cemento y piedra, con vista a la entrada,del Mega, para vigilar a los chicos desde ahí.
Una chica saca su celular y llama a alguien, "sí, ya llegamos a Arad, estamos bien". Metros más adelante, de entre unos àrboles, se oye, "vení, boncha, vamos a echarnos un meo". Como por encanto, o evento físico-químico, los gringos se esfumaron, o transmutaron en argentinos.
Una chica saca su celular y llama a alguien, "sí, ya llegamos a Arad, estamos bien". Metros más adelante, de entre unos àrboles, se oye, "vení, boncha, vamos a echarnos un meo". Como por encanto, o evento físico-químico, los gringos se esfumaron, o transmutaron en argentinos.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Como Dios manda
A un soldado judío se le permite actuar en la expulsión de ocupantes ilegales de tierras en Tierra Metida, salvo que se trate de judíos. Esto está prohibido por la Torá, o sea, Dios mismo, ningún judío puede se expulsado de su tierra, so pena de sacrilegio. Dios está antes que el Estado, las leyes de la Torá prevalece sobre la jurisprudencia civil. y él dictamen rabínico debe ser obedecido por sobre una orden militar. Este sistema de valores es el que impulsan las Yeshivot haesder. Una yeshivat haesder, "Seminario del Concordato", es un seminario rabínico que firmó un acuerdo con el estado y el Tsahal por el cual los seminaristas, a la par que estudian Torá, reciben instrucción militar. El treinta por ciento de los militares israelíes pertenecen, o se han formado, en estos seminarios religioso-militares, verdaderas falanges, y son considerados como los más aguerridos y patriotas. El rabi Eliazar Melamed, director de la yeshivá haesder "Ar habrajá" ("La montaña de la bendición" o "Montaña bendita", lidera una rebelión religioso-militar en contra de la evacuación de asentamientos judíos en territorios ocupados (muy pocos micro-asentamientos, puestos de avanzad, que responden al eufemismo de "ilegales", han sido levantados hasta ahora; por cada uno que es tirado abajo se levantan diez), o al congelamiento (otro eufemismo) de la construcción de nuevas edificaciones en los asentamientos "legales" por diez meses. En los cuarteles sagradosen donde cumplen el precepto de la conscripción, los soldados ncontaminados y puros (no se mezclan con mujeres), enarbolaron carteles y pancartas en las cuales se dice que no cumpliran las órdenes de oficiales superiores que tengan que ver con echar a judíos de Tierra Santa, por que va contra las leyes de Dios. Dios es un general, me había dicho una vez cierta amiga que se fue a vivir a Jevrón. La obediencia debida del soldado debe privilegiar a Dios antes que a la linea de mandos militar, o al estado de derecho. Esto no es objeción de conciencia, porque un religioso no actúa por conciencia, obedece a un dogma. Y un soldado-religioso actúa como iluminado. El Tsahal no sabe cómo resolver este dilema. En el ejército de ocupación va creciendo una falange. El ministro de defensa, Ehud Barak. dio por cancelado el acuerdo con la yeshivá de Melamed, el rabino. Poca cosa, Melamed, un pequeño ayatolah Jomeíni judío, tiene mcho ascendiente dentro de la comunidad "del acuerdo". Y en cualquier momento puede salir a batallar un Mohamed Alí Seineldín con Torá y fusil.
Aradán sigue los acontecimientos.
Aradán sigue los acontecimientos.
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El rescate
I
El cuñado de Netaniahu fue a visitar a los padres del soldado tomado rehén por el Hamas hace casi cuatro años, Guilad Shelit, quienes acampan frente a la Knesseta, a la espera de una decisión del Primer Ministro, que debiera ser resuelta hoy, 21 de diciembre, y se demora. Debe decidir la liberación de los dirigentes palestinos presos en cárceles israelíes, los pesados, que son un puñado, Netaniahu no quiere. El cuñado fue a decirle a Noam y Aviva Shelit que su hijo será liberado durante la próxima operación militar en Gaza, "¿y cuándo va a ser?", preguntaron los padres, "en dos, seis meses, máximo". Biuscar a Shelit en Gaza es como trepanar el cráneo de un hombre para hurgar con cuchillo en su cerebro en pos de un pensamiento oculto. El hombre va a morir, y su pensamiento con él. Salvo que el pensamiento oculto sea una excusa, y la trepanación el fin. La gente de Arad está con cara de culo, un humor de mierda, muere de aburrimiento, se muestra amarga y actúa agresiva. Les falta droga, la droga del pueblo, la guerra,, la más pesada, sin sustituto ni retorno, el último recurso. Con la guerra, todo vuelve a adquirir sentido, las emociones vuelven a tomar color, los semblantes, los gestos corporales, todo, todo adquiere velocidad. Su efecto, luego de un cese del fuego, perdura por un tiempo, pero, por el uso reiterado, cada vez dura menos, y el adicto pide más, necesita aumetar la dósis. Ahora, ¿cómo se inventa una guerra, de con qué material se la fabrica, cuando el proveedor está quebrado? ¿De vuelta caerle a los Gazanos, demolerlos a bombazos, pasar la aplanadora y cantar victoria? ¿Bajo qué excusa? En una nota del diario Israel Hayom (Israel hoy), de circulación gratuita (el segundo del país, detrás del Yediot Ajaronot), cuto título es "Perdón que vencimos" (firma Yoav Limor), se afirma que "la victoria en "Plomo Fundido" es inapelable. No por Krock-Out, pero sí por puntos. Hamas todavía está vivo y sigue siendo una amenaza. (Pero) Hamas, que fue sorprendido por el Tsahal en cada una de las instancias, ya no dispara cohetes, y, lo principal: volvimos a tener confianza en nosotros mismos." Tras parrafos pletóricos (de vanagloria por el accionar bélico), agrega Limor: "Claro que no sería inteligente comparar entre lo que nosotros tenemos y lo que ellos tienen. El equilibrio de fuerzas sería algo asì como que el Barcelona de Messi jugase contra un equipo las divisiones infantiles del Hapoel Ashkelon."
II
¿Cuál va a ser la excusa? ¿El rearme del Hamas? ¿La muerte del Hijo? El Hamas no tiene intención de largar a Shelit por menos de lo que pide, para eso invirtió cuatro años (que, a decir verdad, para el Isllam no son nada) de esfuerzos, pero tampoco de matarlo. Salvo que Israel decida una operación rescate. Ahí, sí, al chico lo matan. La venganza es una excusa plausible para declarar una guerra. Hay que fabricarla, bajo un concepto retorcido, pero el síndrome de abstinencia apremia.
Hay otra opción, más difícil y riesgosa que cebarse con Gaza: Aradán invita a Arad a que la ataque, le tiende trampas, la atrae con artes de flor carnívora. Hay funcionarios, políticos y militares que hacen fintas y sombra, pero en la calle no hay entusiasmo. Sería una guerra de verdad, con misiles de primera categoría y múcha víctima local. Esta opción sería la última, como tomarse una botella de nafta a falta de alcohol.
III
El gobierno ya envió su respuesta al Hamas por medio del mediador alemán: liberarán los prisioneros, bajo condición de que aquellos que tienen varias perpetuas sean deportados a Gaza o a países terceros. Hamas no va a aceptar. A todo esto, el soldado Shelit no sabe nada. Sigue suspendido en el tiempo, colgado de su uniforme. Si Sharón despertase, o si muriese. Pero no hace ninguna de las dos cosas, y su estado se corresponde con la situación del soldado. El era el gobierno cuando el Hamas dio el golpe. Y todavía lo hace para Shelit.. No es que el rehén de los islamistas desconozca que desde su abducción se hayan sucedido en Israel dos primeros ministros más. Eso lo sabe, pero, en su pozo, ¿qué cambia?
IV
Hamas acepta, pero a medias. Pide reducir el número de deportados. Con tanto exiliado interno en Gaza, pueden suceder varias desgracias. Una guerra civil, por ejemplo, entre Hamas y partidarios del Fataj. O, como narraba el dibujo animado de la campaña del partido de Líberman para las elecciones. Piratas malvados, encarnados por el presidente palestino Abu Mazen, el primer ministro Ismael Haniya (Hamas), el jefe del Movimiento Islámico, y los ocho diputados árabes israelíes en la Knesset, cometen tropelías a troche y moche. Hasta que llega el barco del capitán Líberman (con gorro marinero y músculos como Popeye) y los atrapa a todos. Hace un paquete con ellos y los deposita en una isla desierta. Cuando el buque se aleja, acciona un detonador a control remoto y la isla vuela por los aires junto a sus ocupantes. El capitán Líberman sonríe satisfecho y regresa a su puesto de mando.
V
También es posible inventar una guerra en el frente interno . Líberman promete que, luego de que finalice el período de moratoria para la construcción en las colonias de ocupación, se actuará contra la construcciones ilegales en el Néguev (el sur) y la Galilea (el norte). Se refiere a 100.000 viviendas de beduinos y árabes israelíes, que construyen sin permiso porque nunca el gobierno se lo otorga. El canciller propone que no se trata de gente inocente, sino que forman parte de un plan muy organizado para expandirse dentro del territorio de Israel con el propósito de fracturarlo, o alienarse de él. Al mismo tiempo, un rabino norteamericano lidera un proyecto para que 2500 familias de judíos yanquis golpeadas por la crisis, se radiquen, en un futuro próximo, en el Néguev. Apenas pisen territorio israelí, se convertirán en ciudadanos de pleno derecho. Los jóvenes se incorporarán al ejército, y a lo mejor les toque participar en operaciones para erradicar viviendas ilegales plantadas por el enemigo interno o quintacolumna, en su mayor parte pastores.
VI
A los colonos de ocupación, autores la quema de la mezquita y sus libros sagrados de la aldea palestina Yasuf, no los agarraron, pero, mientras, rabinos se presentaron ante los vecinos y autoridades religiosas locales a pedir perdón. También pidió perdón y condenó el ataque el Gran Rabino (ashekenazí) de Israel, Itzak Meltzer. Incluso, algunos religiosos de las colonias de ocupación vecinas tomaron entre sus manos los Corán quemados para besarlos.
El cuñado de Netaniahu fue a visitar a los padres del soldado tomado rehén por el Hamas hace casi cuatro años, Guilad Shelit, quienes acampan frente a la Knesseta, a la espera de una decisión del Primer Ministro, que debiera ser resuelta hoy, 21 de diciembre, y se demora. Debe decidir la liberación de los dirigentes palestinos presos en cárceles israelíes, los pesados, que son un puñado, Netaniahu no quiere. El cuñado fue a decirle a Noam y Aviva Shelit que su hijo será liberado durante la próxima operación militar en Gaza, "¿y cuándo va a ser?", preguntaron los padres, "en dos, seis meses, máximo". Biuscar a Shelit en Gaza es como trepanar el cráneo de un hombre para hurgar con cuchillo en su cerebro en pos de un pensamiento oculto. El hombre va a morir, y su pensamiento con él. Salvo que el pensamiento oculto sea una excusa, y la trepanación el fin. La gente de Arad está con cara de culo, un humor de mierda, muere de aburrimiento, se muestra amarga y actúa agresiva. Les falta droga, la droga del pueblo, la guerra,, la más pesada, sin sustituto ni retorno, el último recurso. Con la guerra, todo vuelve a adquirir sentido, las emociones vuelven a tomar color, los semblantes, los gestos corporales, todo, todo adquiere velocidad. Su efecto, luego de un cese del fuego, perdura por un tiempo, pero, por el uso reiterado, cada vez dura menos, y el adicto pide más, necesita aumetar la dósis. Ahora, ¿cómo se inventa una guerra, de con qué material se la fabrica, cuando el proveedor está quebrado? ¿De vuelta caerle a los Gazanos, demolerlos a bombazos, pasar la aplanadora y cantar victoria? ¿Bajo qué excusa? En una nota del diario Israel Hayom (Israel hoy), de circulación gratuita (el segundo del país, detrás del Yediot Ajaronot), cuto título es "Perdón que vencimos" (firma Yoav Limor), se afirma que "la victoria en "Plomo Fundido" es inapelable. No por Krock-Out, pero sí por puntos. Hamas todavía está vivo y sigue siendo una amenaza. (Pero) Hamas, que fue sorprendido por el Tsahal en cada una de las instancias, ya no dispara cohetes, y, lo principal: volvimos a tener confianza en nosotros mismos." Tras parrafos pletóricos (de vanagloria por el accionar bélico), agrega Limor: "Claro que no sería inteligente comparar entre lo que nosotros tenemos y lo que ellos tienen. El equilibrio de fuerzas sería algo asì como que el Barcelona de Messi jugase contra un equipo las divisiones infantiles del Hapoel Ashkelon."
II
¿Cuál va a ser la excusa? ¿El rearme del Hamas? ¿La muerte del Hijo? El Hamas no tiene intención de largar a Shelit por menos de lo que pide, para eso invirtió cuatro años (que, a decir verdad, para el Isllam no son nada) de esfuerzos, pero tampoco de matarlo. Salvo que Israel decida una operación rescate. Ahí, sí, al chico lo matan. La venganza es una excusa plausible para declarar una guerra. Hay que fabricarla, bajo un concepto retorcido, pero el síndrome de abstinencia apremia.
Hay otra opción, más difícil y riesgosa que cebarse con Gaza: Aradán invita a Arad a que la ataque, le tiende trampas, la atrae con artes de flor carnívora. Hay funcionarios, políticos y militares que hacen fintas y sombra, pero en la calle no hay entusiasmo. Sería una guerra de verdad, con misiles de primera categoría y múcha víctima local. Esta opción sería la última, como tomarse una botella de nafta a falta de alcohol.
III
El gobierno ya envió su respuesta al Hamas por medio del mediador alemán: liberarán los prisioneros, bajo condición de que aquellos que tienen varias perpetuas sean deportados a Gaza o a países terceros. Hamas no va a aceptar. A todo esto, el soldado Shelit no sabe nada. Sigue suspendido en el tiempo, colgado de su uniforme. Si Sharón despertase, o si muriese. Pero no hace ninguna de las dos cosas, y su estado se corresponde con la situación del soldado. El era el gobierno cuando el Hamas dio el golpe. Y todavía lo hace para Shelit.. No es que el rehén de los islamistas desconozca que desde su abducción se hayan sucedido en Israel dos primeros ministros más. Eso lo sabe, pero, en su pozo, ¿qué cambia?
IV
Hamas acepta, pero a medias. Pide reducir el número de deportados. Con tanto exiliado interno en Gaza, pueden suceder varias desgracias. Una guerra civil, por ejemplo, entre Hamas y partidarios del Fataj. O, como narraba el dibujo animado de la campaña del partido de Líberman para las elecciones. Piratas malvados, encarnados por el presidente palestino Abu Mazen, el primer ministro Ismael Haniya (Hamas), el jefe del Movimiento Islámico, y los ocho diputados árabes israelíes en la Knesset, cometen tropelías a troche y moche. Hasta que llega el barco del capitán Líberman (con gorro marinero y músculos como Popeye) y los atrapa a todos. Hace un paquete con ellos y los deposita en una isla desierta. Cuando el buque se aleja, acciona un detonador a control remoto y la isla vuela por los aires junto a sus ocupantes. El capitán Líberman sonríe satisfecho y regresa a su puesto de mando.
V
También es posible inventar una guerra en el frente interno . Líberman promete que, luego de que finalice el período de moratoria para la construcción en las colonias de ocupación, se actuará contra la construcciones ilegales en el Néguev (el sur) y la Galilea (el norte). Se refiere a 100.000 viviendas de beduinos y árabes israelíes, que construyen sin permiso porque nunca el gobierno se lo otorga. El canciller propone que no se trata de gente inocente, sino que forman parte de un plan muy organizado para expandirse dentro del territorio de Israel con el propósito de fracturarlo, o alienarse de él. Al mismo tiempo, un rabino norteamericano lidera un proyecto para que 2500 familias de judíos yanquis golpeadas por la crisis, se radiquen, en un futuro próximo, en el Néguev. Apenas pisen territorio israelí, se convertirán en ciudadanos de pleno derecho. Los jóvenes se incorporarán al ejército, y a lo mejor les toque participar en operaciones para erradicar viviendas ilegales plantadas por el enemigo interno o quintacolumna, en su mayor parte pastores.
VI
A los colonos de ocupación, autores la quema de la mezquita y sus libros sagrados de la aldea palestina Yasuf, no los agarraron, pero, mientras, rabinos se presentaron ante los vecinos y autoridades religiosas locales a pedir perdón. También pidió perdón y condenó el ataque el Gran Rabino (ashekenazí) de Israel, Itzak Meltzer. Incluso, algunos religiosos de las colonias de ocupación vecinas tomaron entre sus manos los Corán quemados para besarlos.
Arena abajo y arriba
Todo el país cubierto por una tormenta de tierra que viene de África. La concentración de partículas de polvo en la atmósfera es tan densa, que se aconseja a las personas con problemas respiratorios, ancianos, niños, minusválidos, no salir de las casas. Cuando llueva, en unas horas, el cielo quedará limpio. Si no llueve, será el cambio climático. Desde hace un tiempo, que la única lluvia era los cohetes. Por causa de la masacre en Gaza, de la que se cumplen dentro de poco un año de su inicio, sólo habían caído a cuentagotas, apenas cañitos aislados, tucas, restos de viejas sesiones. Desde Aradán tratan de compensar la sequía, con la promesa de verdaderos misiles, aptos para suscitar tormentas (las cabezas atómicas, que desmienten, y todo lo que se desmiente es cierto). Están locos en Aradán, por una sílaba de más, quién es el que prima.
Cuento corto y premios
El rabino, un jasid de Jabad Lubávitch, enciende las velas de Jánuca, y canta la oración que exalta los milagros de aquellos días.
Amén, amén, amén, responden los presentes.
Desde las butacas de atrás, se insinúa un cántico que enseguida se extiende a todo el público, y que culmina con devoción. Parece una iglesia evangelista.
Es un acto que comienza con la entrega de los premios a los ganadores del concurso "Cuento local", de cuentos cortos, que organizaó la municipalidad de Arad.
El tercer premio es un hombre que nada en un mar bravo, trata de llegar a la orilla, pero se ahoga. La jurado encargada de entregarle el cheque para comprar libros, lee de un papelito un texto en donde interpreta el cuento, y llega a la conclusión de que el hombre se salva, parece que alguien había en la orilla..
En el segundo premio, una mujer se despide de este mundo, con el recurso de tomarse una nave espacial que la llevará a algún sitio que no precisa. En carta a un "querido mío", da cuenta de las injusticias, del rumbo equivocado del planeta, de la contaminación de la atmósfera. El jurado de turno, entrega el cheque a la madre de la autora, y lee de su cartoncito un elogio a la imaginación de la autora.
El ganador del concurso concibió a un policía que se enfrenta a olores subjetivos o abstractos.. El texto gira en torno a la percepción, el policía ya conoce los oloes de la muerte, del miedo, del silencio, pero es la primera vez que se enfrenta con el de la locura. Tiene que detener a un hombre que se volvió loco, conducirlo a un hospital, para concluir al final que no es delito ser loco. Le entregan su premio, orden de compra por mil shékels para comprar libros en Steimatsky. La presidente del jurado lee su interpretación, el policía tenía muchos compañeros que lo comprendían y apoyaban, y de este modo, la voz narradora pudo superar esta situación traumática.
Amén, amén, amén, responden los presentes.
Desde las butacas de atrás, se insinúa un cántico que enseguida se extiende a todo el público, y que culmina con devoción. Parece una iglesia evangelista.
Es un acto que comienza con la entrega de los premios a los ganadores del concurso "Cuento local", de cuentos cortos, que organizaó la municipalidad de Arad.
El tercer premio es un hombre que nada en un mar bravo, trata de llegar a la orilla, pero se ahoga. La jurado encargada de entregarle el cheque para comprar libros, lee de un papelito un texto en donde interpreta el cuento, y llega a la conclusión de que el hombre se salva, parece que alguien había en la orilla..
En el segundo premio, una mujer se despide de este mundo, con el recurso de tomarse una nave espacial que la llevará a algún sitio que no precisa. En carta a un "querido mío", da cuenta de las injusticias, del rumbo equivocado del planeta, de la contaminación de la atmósfera. El jurado de turno, entrega el cheque a la madre de la autora, y lee de su cartoncito un elogio a la imaginación de la autora.
El ganador del concurso concibió a un policía que se enfrenta a olores subjetivos o abstractos.. El texto gira en torno a la percepción, el policía ya conoce los oloes de la muerte, del miedo, del silencio, pero es la primera vez que se enfrenta con el de la locura. Tiene que detener a un hombre que se volvió loco, conducirlo a un hospital, para concluir al final que no es delito ser loco. Le entregan su premio, orden de compra por mil shékels para comprar libros en Steimatsky. La presidente del jurado lee su interpretación, el policía tenía muchos compañeros que lo comprendían y apoyaban, y de este modo, la voz narradora pudo superar esta situación traumática.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Globos
Como la censura militar impuso, respecto a las negociaciones con el Hamas por la liberación del soldado Guilad Shelit, normas que van desde la no difusión de los nombres de los presos políticos implicados en el canje, hasta la difusìón de noticias falsas, que incluyen nombres de esos mismos dirigentes palestinos presos en Israel, y que formarían parte del canje, y como el engaño es un componente endémico de la política israelí, tanto para el frente interno como para afuera, no se sabe qué está sucediendo con el cautivo. El intermediario alemán amenazó con renunciar si se ventilan los detalles del negocio. El Hamas sostiene que Israel esta saboteando el operativo (días atrás, aviones israelíes atacaron Gaza y mataron a un militante de la organización. No se puede saber si esto que se cuenta es verdad o mentira, la censura lo tiñe todo. Hoy, la Corte Suprema de Justicia falló ante una apelación de familiares de muertos en atentados palestinos para que el estado levante el secreto y difunda los nombres de los candidatos a ser liberados de las cárceles israelíes, y ver si entre ellos están los organizadores de los atentados en cuestión, prisioneros a los que se les dice con manos manchadas de sangre. La presidenta de la Corte, la jueza Dorit Beinish, en su argumentación, dijo que se trata de una negociación complicada, las diferencias entre las partes son muy grandes, y es posible incluso que la operación de intercambio y la liberación de Shelit ni siquiera se concrete. Estando las cosas como están, no es posible revelar información, porque no hay nada que informar.
Los familiares hierven de ira, se preguntan si el Hamas tiene las listas en sus manos, que les pasó Israel, a través de los intermediarios negociadores, ¿por qué no ellos? Pero, ¿cómo saben que esas listas que supuestamente tiene el Hamas en su poder dicen la verdad? ¿Y si todavía no las tienen, y se está hablando de otra cosa? ¿Cómo diferenciar los globos de distracción de la censura militar entre tantas otras especies que surcan el aire, a menudo en forma simultánea? ¿Qué es eso, un pájaro o un avión?
Los familiares hierven de ira, se preguntan si el Hamas tiene las listas en sus manos, que les pasó Israel, a través de los intermediarios negociadores, ¿por qué no ellos? Pero, ¿cómo saben que esas listas que supuestamente tiene el Hamas en su poder dicen la verdad? ¿Y si todavía no las tienen, y se está hablando de otra cosa? ¿Cómo diferenciar los globos de distracción de la censura militar entre tantas otras especies que surcan el aire, a menudo en forma simultánea? ¿Qué es eso, un pájaro o un avión?
domingo, 29 de noviembre de 2009
Aire y desaire
Y la existencia de Arad, que destruyó su plaza principal para levantar en su lugar otra más cara, con fuente musical, depende de la decisión del gobierno, de mudar el comando del ejército al Néguev. La campaña "el ejército se muda al sur", comenzó ya hace un tiempo, pero cobró fuerza hace un año. Se organizaron congresos, convenciones, seminarios, para explicar a empresarios, inversores, profesionales, las oportunidades que se generarán a partir de esta movida. Se fundará una ciudad, cerca del complejo petroquímico Ramat Jovav, el mimo que ha garantizado una disminución de dos años en la expectativa de vida de los habitantes de sus alrededores, incluídos los de la ciudad de Beer-Sheva. Ahí irán a vivir los soldados y el personal más bajo del escalafón militar, pero los oficiales con sus familias comprarían sus casas en localidades más seguras. Arad aspira a atraer a esta población de calidad hacia su territorio. Clase social militar, imán para el despegue inmobiliario, vuelan los pajaritos de Arad, suben los precios de las viviendas, los impuestos, se purifica la población, Arad se va para arriba: vuelan lejos los pájaros de Arad, como F-14 en misión de mono-combate. Pero, paremos un poco, parece que los militares prefieren, según se entrevió, Meitar (a mitad de camino entre Beer-Sheva y Jevrón) y Omer (casi pegado a Beer-Sheva), dos pueblos más chetos, homogéneos, mejor rankeados (aunque Omer recibe en forma directa la peste de Ramat Jovav) que Arad y Dimona, la del secreto a voces, que también compite por el favor de los oficiales del ejército. Ya Arad había fracasado, hace algunos años, cuando los aviadores militares de las bases de la fuerza aérea que se establecieron en los alrededores de la ciudad, optaron por ir a vivir con sus familias a Lehavim, que es como Meitar, pero más acá, más cerca de aquí. Desaire cuyo efecto todavía dura, más notable porque este paraje es famoso por su aire puro, que atrajo alguna vez a los asmáticos.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Tropo
A ver si se vuela el paciente, Simona, cierre la ventana.
Como el cielo está nublado (llovizna por lapsos). los F-14 que despegan de su base (vistos desde el desfiladero que desciende hasta Sodoma parecen catapultados) se meten por un agujero y desaparecen. Todos vuelan en dirección sudeste, hacia Gaza. No quiere decir que vayan a atacar, todavía no. En algún lugar de la Franja, está alojado priosionero Guilad Shelit, a la espera de que las negociaciones con Israel, con Alemania y Francia como intermediarios, concluyan en su liberación. Quién sabe si el soldado está al tanto de cómo van las cosas, si se enteró de que están a punto, falta ponerse de acuerdo en la liberación, o no, de algún dirigente principal, del Hamas, pero también, del Fátaj (es casi seguro que lo liberan a Marwan Barguti, el heredero de Araffat, que cumple cinco cadenas perpetuas). No sabe cuándo se dará ese avance, o si, por el contrario, habrá estancamiento. No sabe nada. Los diarios de Israel publican una foto de una pintura callejera en Gaza,: en el mismo plano, una mujer anciana. Los pies de foto dicen, "Retrato de Guilad Shelit en una calle de Gaza". Ningún diario lo aclara, pero la pintura muestra a Shelit, sí, pero entrado en años. Mantiene sus rasgos, aunque muestra canas, la frente tiene arrugas, y las mejillas perdieron tono
Como el cielo está nublado (llovizna por lapsos). los F-14 que despegan de su base (vistos desde el desfiladero que desciende hasta Sodoma parecen catapultados) se meten por un agujero y desaparecen. Todos vuelan en dirección sudeste, hacia Gaza. No quiere decir que vayan a atacar, todavía no. En algún lugar de la Franja, está alojado priosionero Guilad Shelit, a la espera de que las negociaciones con Israel, con Alemania y Francia como intermediarios, concluyan en su liberación. Quién sabe si el soldado está al tanto de cómo van las cosas, si se enteró de que están a punto, falta ponerse de acuerdo en la liberación, o no, de algún dirigente principal, del Hamas, pero también, del Fátaj (es casi seguro que lo liberan a Marwan Barguti, el heredero de Araffat, que cumple cinco cadenas perpetuas). No sabe cuándo se dará ese avance, o si, por el contrario, habrá estancamiento. No sabe nada. Los diarios de Israel publican una foto de una pintura callejera en Gaza,: en el mismo plano, una mujer anciana. Los pies de foto dicen, "Retrato de Guilad Shelit en una calle de Gaza". Ningún diario lo aclara, pero la pintura muestra a Shelit, sí, pero entrado en años. Mantiene sus rasgos, aunque muestra canas, la frente tiene arrugas, y las mejillas perdieron tono
martes, 24 de noviembre de 2009
Trapo
Le informo a Varda, la inspectora de arte de ministerio de educación, regional sur, cómo nos fue en la entrevista con Anet, la directora de la escuela Yehelim, nos trató con la misma consideraciòn conque Líberman trataría a Ismaíl Haniya, el lider del Hamas en Gaza. Le causó risa, pero, en realidad, yo pensaba en Abu Mazen. A Haniya no lo humillan, el Hamas es fuerte, no se quiebra aunque lo masacren, e impone condiciones. A Abbas, el muñeco de Israel y Estados Unidos, sí, todos saben que es una basura. Nos trataron como a Majmud Abbas, debí haberle dicho.
Endodoncia
Nadie quiere venir a trabajar a Arad, mucho menos los profesionales.
El dentista me dice esto, a cuento de mi pregunta, por qué el endodocista no puede atenderme una vez por semana y en cambio viene semana por medio. Porque nadie quiere venir a trabajar a Arad, se van de aquí para emplearse en otros lados, pero venir, no vienen, Estamos tratando de que vengan, pero es difícil. Entiendo, digo, y me dejo pegar el puente provisorio que, una hora más tarde, se me va a caer, como siempre. No logré que me construyan uno nuevo, justamente porque el endodontista viene cada dos semanas, y la preparación del terreno para el definitivo se atrasa. No quiero que esto se entienda como metáfora de la situación del país, por más que cada movimiento articular en esta parcela que habito junto a otros veinticincomil tiene connotación, o al menos su sospecha, de expresión política. Aún así, el dentista preguntó a Simona qué decían los diarios. Todo bien, el primer ministro habló muy bien. Qué dijo Netaniahu. Que va a construir en Jerusalén todo lo que quiera. ¿Y del Guilad Shelit, qué se comenta? Parece que lo liberan, pero el Hamas exige la libertad de asesinos con sangre en la mano. Netaniahu dice que todavía no hay ningún acuerdo, ni decisión, ni operativo. Se lo sabe de memoria, Simona. A mí me pide que no abra la boca por quince minutos. Al pedo, el puente se va a despegar.
El dentista me dice esto, a cuento de mi pregunta, por qué el endodocista no puede atenderme una vez por semana y en cambio viene semana por medio. Porque nadie quiere venir a trabajar a Arad, se van de aquí para emplearse en otros lados, pero venir, no vienen, Estamos tratando de que vengan, pero es difícil. Entiendo, digo, y me dejo pegar el puente provisorio que, una hora más tarde, se me va a caer, como siempre. No logré que me construyan uno nuevo, justamente porque el endodontista viene cada dos semanas, y la preparación del terreno para el definitivo se atrasa. No quiero que esto se entienda como metáfora de la situación del país, por más que cada movimiento articular en esta parcela que habito junto a otros veinticincomil tiene connotación, o al menos su sospecha, de expresión política. Aún así, el dentista preguntó a Simona qué decían los diarios. Todo bien, el primer ministro habló muy bien. Qué dijo Netaniahu. Que va a construir en Jerusalén todo lo que quiera. ¿Y del Guilad Shelit, qué se comenta? Parece que lo liberan, pero el Hamas exige la libertad de asesinos con sangre en la mano. Netaniahu dice que todavía no hay ningún acuerdo, ni decisión, ni operativo. Se lo sabe de memoria, Simona. A mí me pide que no abra la boca por quince minutos. Al pedo, el puente se va a despegar.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Arad-Aradán, al sur
Por encima de Abas, en el país que está arriba de la Argentina, está el presidente de Aradán, pidiéndo apoyo, y en Arad ya piensan que lo que busca Ajmadinayad en Brasil es convencer a Lula que el martilleo de la última sílaba, el "dán", acento agudo con tilde, es el detalle que hará inclinar la balanza. El presidente de Arad, quien estuvo una semana antes, con el mismo presidente, alertò que, precisamente, que esa ddistorción del nombre Arad, como Abraham en Ibrahím, eso es, precísamente, la bomba.
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