viernes, 5 de marzo de 2010
Nubes, viento, polvo, troncos 2
Cada tanto, los misiles se ensayan sobre objetivos reales, en el propio terreno del vecino. Apoyados sobre cualquier excusa, la mayor de las veces en el aire, se lanzan, por ejemplo, a destruir un túnel, o dos, de aquellos por donde los vecinos transportan, contrabandean, mercadería y materiales de construcción desde Egipto con la esperanza de ser ubicados en el territorio en ruinas, cercado y bloqueado, angosto, saturado de gente, que queda, exactamente, apenas salir de la boca del túnel. O, en respuesta a la caída de un caño autopropulsado, que en su trayectoria a ciegas, se estrelló en terreno abierto y despoblado, tiran desde arriba contra la ciudad, o liquidan a algún culpable de algo, de suerte que matan tres pájaros de un tiro: logran que no decaiga el terror sobre Gaza, retrazan o impiden todo progreso en las negociaciones para liberar a Guilad Shelit, y ensayan los misiles.
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