En tanto, los cuervos se pasean generalmente de a cinco. Caminan a su manera chueca, sin prisa, por sus barrios. Siempre hay uno que se encarama sobre un poste de alumbrado y se pone a parlotear. Comparten, cuando pueden, el pan de las palomas. O planean en círculos sobre el cause seco del río, por diversión, o por motivo de una carroña.
A mi perra les llama la atención, pero no les tiene miedo.
Sí, le asustan los asnos. Dos chicos beduinos llegaban a galope de burro por la vereda por la que paseábamos. Di un paso al costado y mi perra quiso rajar.
Pero la sostuve.
Los chicos iban al almacén de los hermanos beduinos.
Luego, volvieron por la misma vereda y se metieron por el desfiladero que baja al Mar Muerto.
A metros de ahí, otro beduino puso una verdulería.
A poco de tomar posesión del local, descubrió que el cuarto del depósito estaba lleno de serpientes. Tenían un nido, y eran decenas. El mismo, decía, podía matarlas si quería, pero ese trabajo le correspondía a la municipalidad.
Tardaron una semana en venir, llevárselas y limpiar el lugar. En el desierto, me dijo, esto es lo más normal. Pregunté, ingenuo, si eran serpientes o culebras. Todas venenosas, muy venenosas, venenosísimas, dijo.
El, a su vez, creía que yo era ruso, y repetía, spasiva, spasiva. Cuando le corregí, enseguida recordó la guerra de Malvinas y el Exocet que hundió al barco inglés.
Me pregunta siempre cómo estoy, y le respondo que bien, y el completa, "no te preocupes, todo irá bien".
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viernes, 29 de enero de 2010
viernes, 23 de octubre de 2009
Aradia
Ya en la ruta a Arad, el ómnibus se detiene. Una brigada de trabajadores árabes repara el asfalto. Por la ventana vemos como un felino, no gato, asciende por un terraplén de arena y desaparece en la oscuridad del desierto.
Media hora, detenidos, en Arabia.
Dan paso, seguimos camino.
Media hora, detenidos, en Arabia.
Dan paso, seguimos camino.
Malos pensamientos 4
Al regreso, de noche, pasamos cerca de Rahat, la ciudad beduina más grande, a 15 minutos de Beer-Sheva. Como hago siempre, cuento los minaretes, sus cúpulas iluminadas con neón verde, y siempre me parece que hay una más. Hace unos días, su intendente, del Movimiento Islámico, declaró que los miles de palestinos que viven en su ciudad son los responsaables de la delincuencia en las calles. Trata de mujeres, tráfico de drogas, robos, todas actividades de gente mala, que se oponen a las reglas y moral del Islam. Ell se va a encargar de barrerlos a todos.
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