viernes, 29 de enero de 2010

Aparecen, se esfuman

Hace unas semanas, antes de fin de año, de modo que hace un mes, se habia hecho de noche, muy temprano, a eso de las cuatro y media, como sucede en invierno. Salíamos del supermercado, no muy cargados, lo mismo que el bolsillo, y ahí nomás, apenas dimos unos pasos, se detuvo en la avenida,  diez escalones abajo, un ómnibus de turismo. Les vimos la pinta a los pasajeros, todos jovencitos, y dijimos, zas, de nuevo norteamericanos. Chicas y chicos, estudiantes de alguna institución judía, o sionista, o ambas cosas, de New Jersey, o Miami, o Chicago, con sus remeras y mochilas estampadas con distintivos, con un cansancio relajado, descendían y se agrupaban, y luego movían, en dirección al súper. Con ellos, un guardia, muy jjoven también,.armado con una carabina corta, buscaba acomodarse sobre un descanso de cemento y piedra, con vista a la entrada,del Mega, para vigilar a los chicos desde ahí.
Una chica saca su celular y llama a alguien, "sí, ya llegamos a Arad, estamos bien". Metros más adelante, de entre unos àrboles, se oye, "vení, boncha, vamos a echarnos un meo". Como por encanto, o evento físico-químico, los gringos se esfumaron, o transmutaron en argentinos.

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