viernes, 25 de diciembre de 2009

El rescate

I
El cuñado de Netaniahu fue a visitar a los padres del soldado tomado rehén por el Hamas hace casi cuatro años, Guilad Shelit, quienes acampan frente a la Knesseta, a la espera de una decisión del Primer Ministro, que debiera ser resuelta hoy, 21 de diciembre, y se demora. Debe decidir la liberación de los dirigentes palestinos presos en cárceles israelíes, los pesados, que son un puñado, Netaniahu no quiere.  El cuñado fue a decirle a Noam y Aviva Shelit que su hijo será liberado durante la próxima operación militar en Gaza, "¿y cuándo va a ser?", preguntaron los padres, "en dos, seis meses, máximo". Biuscar a Shelit en Gaza es como trepanar el cráneo de un hombre para hurgar con cuchillo en su cerebro en pos de un pensamiento oculto. El hombre va a morir, y su pensamiento con él. Salvo que el pensamiento oculto sea una excusa, y la trepanación el fin. La gente de Arad está con cara de culo, un humor de mierda, muere de aburrimiento, se muestra amarga y actúa agresiva. Les falta droga, la droga del pueblo, la guerra,, la más pesada, sin sustituto ni retorno, el último recurso. Con la guerra, todo vuelve a adquirir sentido, las emociones vuelven a tomar color, los semblantes, los gestos corporales, todo, todo adquiere velocidad. Su efecto, luego de un cese del fuego,  perdura por un tiempo, pero, por  el uso reiterado, cada vez dura menos, y el adicto pide más, necesita aumetar la dósis.  Ahora, ¿cómo se inventa una guerra, de con qué material se la fabrica, cuando el proveedor está quebrado? ¿De vuelta caerle a los Gazanos, demolerlos a bombazos, pasar la aplanadora y cantar victoria? ¿Bajo qué excusa? En una nota del diario Israel Hayom (Israel hoy), de circulación gratuita (el segundo del país, detrás del Yediot Ajaronot), cuto título es "Perdón que vencimos" (firma Yoav Limor), se afirma que "la victoria en "Plomo  Fundido" es inapelable. No por Krock-Out, pero sí por puntos. Hamas todavía está vivo y sigue siendo una amenaza. (Pero) Hamas, que fue sorprendido por el Tsahal en cada una de las instancias, ya no dispara cohetes, y, lo principal: volvimos a tener confianza en nosotros mismos." Tras parrafos pletóricos (de vanagloria por el accionar bélico), agrega Limor: "Claro que no sería inteligente comparar entre lo que nosotros tenemos y lo que ellos tienen. El equilibrio de fuerzas sería algo asì como que el Barcelona de Messi jugase contra un equipo las divisiones infantiles del Hapoel Ashkelon."

II
¿Cuál va a ser la excusa? ¿El rearme del Hamas? ¿La muerte del Hijo? El Hamas no tiene intención de largar a Shelit por menos de lo que pide, para eso invirtió cuatro años (que, a decir verdad, para el Isllam no son nada) de esfuerzos, pero tampoco de matarlo. Salvo que Israel decida una operación rescate. Ahí, sí, al chico lo matan. La venganza es una excusa plausible para declarar una guerra. Hay que fabricarla, bajo un concepto retorcido, pero el síndrome de abstinencia apremia.
Hay otra opción, más difícil y riesgosa que cebarse con Gaza: Aradán invita a Arad a que la ataque, le tiende trampas, la atrae con artes de flor carnívora. Hay funcionarios, políticos y militares que hacen fintas y sombra, pero en la calle no hay entusiasmo. Sería una guerra de verdad, con misiles de primera categoría y múcha víctima local. Esta opción sería la última, como tomarse una botella de nafta a falta de alcohol.

III
El gobierno ya envió su respuesta al Hamas por medio del mediador alemán: liberarán los prisioneros, bajo condición de que aquellos que tienen varias perpetuas sean deportados a Gaza o a países terceros. Hamas no va a aceptar. A todo esto, el soldado Shelit no sabe nada. Sigue suspendido en el tiempo, colgado de su uniforme. Si Sharón despertase, o si muriese. Pero no hace ninguna de las dos cosas, y su estado se corresponde con la situación del soldado. El era el gobierno cuando el Hamas dio el golpe. Y todavía lo hace para Shelit.. No es que el rehén de los islamistas desconozca que desde su abducción se hayan sucedido en Israel dos primeros ministros más. Eso lo sabe, pero, en su pozo, ¿qué cambia?

IV
Hamas acepta, pero a medias. Pide reducir el número de deportados. Con tanto exiliado interno en Gaza, pueden suceder varias desgracias. Una guerra civil, por ejemplo, entre Hamas y partidarios del Fataj. O, como narraba el dibujo animado de la campaña del partido de Líberman para las elecciones. Piratas malvados, encarnados por el presidente palestino Abu Mazen, el primer ministro Ismael Haniya (Hamas), el jefe del Movimiento Islámico, y los ocho diputados árabes israelíes en la Knesset, cometen tropelías a troche y moche. Hasta que llega el barco del capitán Líberman (con gorro marinero y músculos como Popeye) y los atrapa a todos. Hace un paquete con ellos y los deposita en una isla desierta. Cuando el buque se aleja, acciona un detonador a control remoto y la isla vuela por los aires junto a sus ocupantes. El capitán Líberman sonríe satisfecho y regresa a su puesto de mando.

V
También es posible inventar una guerra en el frente interno . Líberman promete que, luego de que finalice el período de moratoria para la construcción en las colonias de ocupación, se actuará contra la construcciones ilegales en el Néguev (el sur) y la Galilea (el norte). Se refiere a 100.000 viviendas de beduinos y árabes israelíes, que construyen sin permiso porque nunca el gobierno se lo otorga. El canciller propone que no se trata de gente inocente, sino que forman parte de un plan muy organizado para expandirse dentro del territorio de Israel con el propósito de fracturarlo, o alienarse de él. Al mismo tiempo, un rabino norteamericano lidera un proyecto para que 2500 familias de judíos yanquis golpeadas por la crisis, se radiquen, en un futuro próximo, en el Néguev. Apenas pisen territorio israelí, se convertirán en ciudadanos de pleno derecho. Los jóvenes se incorporarán al ejército, y a lo mejor les toque participar en operaciones para erradicar viviendas ilegales plantadas por el enemigo interno o quintacolumna, en su mayor parte pastores.

VI
A los colonos de ocupación, autores la quema de la mezquita y sus libros sagrados de la aldea palestina Yasuf, no los agarraron, pero, mientras, rabinos se presentaron ante los vecinos y autoridades religiosas locales a pedir perdón. También pidió perdón y condenó el ataque el Gran Rabino (ashekenazí) de Israel, Itzak Meltzer. Incluso, algunos religiosos de las colonias de ocupación vecinas tomaron entre sus manos los Corán quemados  para besarlos.

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