En dos o tres oportunidades cada año, todas en invierno, cae en Arad lluvia de verdad. Va acompañada de fuertes vientos, que dan comienzo antes de la tormenta, truenos, relámpagos, y polvo de Africa.
El estadio municipal de fútbol, que cuenta con una sola tribuna de cemento, queda entonces anegado a la altura del portón principal, sobre la avenida Yehuda, esquina Hapalmaj. Enfrente, está la Sinagoga Principal, en donde dos facciones, Jabad Lubavitch y los jasidim de Gur, disputan por su control. Cada uno es un usurpador a los ojos del otro, y cada sábado, al salir la primera estrella, se agarran a piñas y patadas, trifulcas de primer orden que terminan con heridos y detenidos. Todo (arrestos, primeros auxilios, demandas) se resuelve en pocos metros cuadrados: el Departamento de Policía, se encuentra enfrente, en diagonal, sobre Yehuda, entre Hapalmaj y Yerushalaim; detrás, de espaldas a la cana, se encuentra la estación de la Estrella Roja de David, con sus ambulancias que llevan el rótulo de Red Maguen David, donadas, cada una, por familias de Estados Unidos, Canadá o Gran Bretaña, cuyos nombres constan en cada vehículo. Divididos por un playón, la Sala de Emergencias y la Municipalidad.
Cruzando la calle Hapalmaj, el Estadio Municipal.
A veces, cuando ya es de noche, un jasidista de Gur, se aposta junto a la verja, medio escondido entre unos pinos, y espía a los futbolistas cuando entrenan.
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