jueves, 19 de noviembre de 2009

Tecnología del despojo


La tecnología del despojo funciona de modo tal que nadie se anima a discutirla. Cada nuevo barrio judío que Israel levanta sobre los territorios ocupados, como las 900 vviendas en Guiló, Jerusalén Oriental, o las 105 nuevas unidades que se erigen en medio de la aldea palestina Yabal Mukkaber, es construido por obreros palestinos. No son esclavos en sentido estricto, estos trabajadores reciben una paga que jamás obtendrían de la Autonomía Palestina. De modo que esta gente, para subsistir, depende del empleo que ofrecen los contratistas israelíes. El trabajo consiste en levantar, desde los cimientos,, la infraestructura edilicia que, a medida que avanza, anexa terrenos, devora tierras, y destruye, de este modo, cualquier posibilidad de continuidad territorial entre las localidades palestinas, sin la cual, es imposible imaginar un territorio sobre el cual fundar un estado. Atomizada en aldeas dispersas, tierras de cultivo y pastoreo destrozadas por rutas, retenes militares, colonias de "pioneros", muros, vallas eléctricas, la Palestina que responde al título-fantasía de "autónoma", cada vez existe menos. La mano de obra palestina es empleada por Israel para que esta desaparición sea un hecho tangible, imposible de revertir, permanente. Los palestinos trabajan, de este modo, para la extinción de su patria. Si no lo hacen, podrían en peligro a su familia. Encerrona que los convierte en algo parecido a esclavos. Si se rebelasen, serían reprimidos, por malos.





















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