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jueves, 19 de noviembre de 2009

Malo, ingénuo

En Haaretz se lee hoy que a  la ceremonia de ampliación del barrio judío Nof Zión, situado en mitad de la aldea palestina Yabal Mukaber, prestigiosa por su terrazas, olivos y vides en sus calles, y a la que parte en dos, asisten un grupo de judíos norteamericanos, interesados en comprar, liderados por Dove Hikind, activista por la ocupación y sus colonos y asambleísta por el estado de New York. Habla un parlamentario israelí por el Likud, Dany Danón, y dice que Obama es un ingenuo: no alcanza a entender quiénes, en este conflicto, son  los chicos buenos y cuáles son los malos.

Tecnología del despojo


La tecnología del despojo funciona de modo tal que nadie se anima a discutirla. Cada nuevo barrio judío que Israel levanta sobre los territorios ocupados, como las 900 vviendas en Guiló, Jerusalén Oriental, o las 105 nuevas unidades que se erigen en medio de la aldea palestina Yabal Mukkaber, es construido por obreros palestinos. No son esclavos en sentido estricto, estos trabajadores reciben una paga que jamás obtendrían de la Autonomía Palestina. De modo que esta gente, para subsistir, depende del empleo que ofrecen los contratistas israelíes. El trabajo consiste en levantar, desde los cimientos,, la infraestructura edilicia que, a medida que avanza, anexa terrenos, devora tierras, y destruye, de este modo, cualquier posibilidad de continuidad territorial entre las localidades palestinas, sin la cual, es imposible imaginar un territorio sobre el cual fundar un estado. Atomizada en aldeas dispersas, tierras de cultivo y pastoreo destrozadas por rutas, retenes militares, colonias de "pioneros", muros, vallas eléctricas, la Palestina que responde al título-fantasía de "autónoma", cada vez existe menos. La mano de obra palestina es empleada por Israel para que esta desaparición sea un hecho tangible, imposible de revertir, permanente. Los palestinos trabajan, de este modo, para la extinción de su patria. Si no lo hacen, podrían en peligro a su familia. Encerrona que los convierte en algo parecido a esclavos. Si se rebelasen, serían reprimidos, por malos.





















martes, 17 de noviembre de 2009

Debajo de Abbas, Sharón

A Abbas, a su idea de declarar la independencia, no apoyan ni los europeos ni los yankis. Autores y actores principales sostienen que no es viable una salida unilateral, y que hay que destrabar el proceso de paz: ellos van a ayudar, aseguran. Desde el lado israelí de este eufemismo, ninguno de estos movimientos interesa, da lo mismo un proceso trabado, que otro en progreso. Los intersticios de esta trabazón, por el contrario, son fértiles y permiten construir viviendas para los colonos, como las 900 unidades que Netaniahu ordenó erigir en Guiló, barrio de Jerusalén Oriental, que en realidad es una mitad, en manos israelíes, del pueblo palestino Bet-Yalah, que se encuentra, precisamente, enfrente, pegado a Belén.
La paz, la palabra shalom, ha virado a una mera fórmula lingüística que se aplica para dentro, shalom aleinu veal col israel, "la paz sea con nosotros y con todo el pueblo de Israel". La semántica de shalom se desplazó a un ramal que refiere a lo completo (shalem), pleno, íntegro. Está la plenitud (shlemut) y està lo perfecto (mushlam), lo que hay que completar (lehaslim) y lo que se debe pagar (leshalem). El pago, al contado o en cuotas, tashlum, el no-pago (i-tashlum y lo cancelado (shulam). El concepto Shalom, como salam (en árabe), en estas circunstancias, es más cercano a no ceder tierras, a mantener, y defender una integridad territorial, una negación a descompletarse, rechazo a la mutilación, a no poseer nunca jamás el cuerpo perfecto con el cual se soñó.

Abbas no vive en paz. está hecho pedazos.
Abbas querría estar como Sharón, muerto-vivo.
Pero Sharón se adjudicó a sí mismo ese papel, en forma exclusiva. A Abbas le inventó otro, en la tragedia sharoniana él es el traidor.
Desde cualquiera de los bandos le pueden disparar.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El moldavo que deschava al traidor

I
El traidor, que avanza en el montaje de su espectáculo para distraer con movimientos en escena y pasos sorprendentes, tanto a las bases populares que los sustentan a la manera de un colchón de clavos, como a los poderosos del teatro del mundo (autores, actores, críticos), es interpelado por uno de sus jefes, el moldavo Canciller de Israel (le dicen "ambidiestro", porque sus dos manos son derechas): enrostra Líberman a su empleado  (jefe de Al-Fataj, presidente ilegítimo de un ente inexistente, la Autoridad Palestina, sostenido en su puesto-fantasía por el Estado de Israel --La Cosa Sin Nombre, dice Lev Luis Grinberg--, los Estados Unidos, Europa y los Países Arabes Moderados, pero, principalmente, los dos primeros) que está jugando a dos puntas. "Le pedís ayuda a Israel para destruir al Hamas y al mismo tiempo buscás apoyo internacional para declarar el Estado Palestino en forma unilateral"

II
El traidor, al cual su huída hacia adelante le otorgó un vértigo que se manifiesta en improvisación, golpes sobre las bandas del tablero, mareo y vértigo otra vez, armó lío en Jerusalén, encendió fuego en el siempre caliente ladrillo "El Aksa está en peligro", para que los palestinos corriesen a defender los lugares sagrados; amenazó con renunciar, presentó un pedido a las Naciones Unidas para que el informe Goldston fuese considerado (primero había retirado la denuncia, siguiendo las instrucciones de Obama e Israel), y ahora lanzó el globo de una próxima declaración de independencia del Estado Palestino en forma unilateral, según los límites "anteriores a la guerra de 1967, en Cisjordania, Jerusalén Oriental y la franja de Gaza". Netaniahu le amenaza con cancelar los Acuerdos de Oslo, pero eso no espanta al traidor: la tierra arrasada en Gaza es su única pesadilla. Sabe que puede terminar mal, porque lo arrojen con fuerza a la cama de clavos de la base, o el estado patrón le convide con el mismo faláfel en pita conque se despachó a Arafat, encerrado en la Mukata, en constante demolición, en aquellas jornadas de 2004, por las balas de los tanques Merkavá.