domingo, 1 de noviembre de 2009
Ahí va Aradán
Aradán muestra la cara, luego la quita, se escabulle, espera, vuelve a asomar: la respuesta a la propuesta de Occidente (enviar el uranio empobrecido a Rusia, enriquecimiento pobre en ese país, y devolución en formato combustible para reactores de uso médico), es, “primero el combustible, luego nuestro uranio”. En Arad, están que se salen de la vaina, se comen las uñas, tosen a causa del obej (polvo suspendido enla atmósfera que llega desde Africa) y la tensión. Se mueren de ganas por dar el gran golpe, pero no, no se puede, Aradán los tiene bailando. En verdad, en Arad nadie piensa nada, mas allá de los intereses del barrio. Pero Arad, rodeada de bases militares, debe responder a las expectativas de la fantasía popular, que se expresa más o menos así: :¿Nos atacan?: nosotros nos defenderemos. Que nadie ose probar nuestra potencia. O atacaremos primero, para que no nos extermine nadie. Antes que eso, exterminaremos nosotros a cualquiera que se nos cruce. Con el riesgo, se apunta aquí, de que tal exterminio se extienda al propio Israel y se de paso a una escena ante cuya visión, cubrirse los ojos con las manos (el país que se considera a sí mismo heredero de los judíos exterminados en la Shoah, se autoinmola por propia iniciativa de autodefensa.)
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