domingo, 1 de noviembre de 2009

Por ejemplo, una chica

Entonces, la chica, de 19 años, inmigrante desde hace ocho, nacida en la Argentina, terminó el secundario con notas brillantes, y suma puntos para hacer el servicio militar con ventajas. Podría estudiar una carrera allí, luego del entrenamiento básico, medicina por ejemplo, y lo pensó, pero, mientras tanto, le ofrecieron ampliar horizontes y la tentaron con otra profesión, con riesgo, aventura, adrenalina, y buen dinero. La entrevistaron del Mosad, le propusieron estudiar para espía, “vos sabés castellano, estudiaste árabe, necesitamos gente como vos en la triple frontera (Argentina, Paraguay, Brasil), allí hay gran concentración de terroristas islámicos, vos podrías infiltrarte entre ellos y nos pasarías informes de sus movimientos, ¿qué te parece?”. La chica dice que en la entrevista se sintió bien, que era gente simpática, pero no agarró viaje. Parece que quiere seguir filosofía, pero tampoco está muy segura. Mientras tanto, hace la preparatoria post secundaria, pre-ejército, en la ciudad de Acco (Acre), donde comparte vivienda y obligaciones con otros jóvenes. Junto a ellos, con subsidio del Tsahal, se auto-administra, Cursará materias como historia y politica de Israel, y egresará de allí, más parecida a sus compañeros que a sus hermanas.

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