I
El traidor, que avanza en el montaje de su espectáculo para distraer con movimientos en escena y pasos sorprendentes, tanto a las bases populares que los sustentan a la manera de un colchón de clavos, como a los poderosos del teatro del mundo (autores, actores, críticos), es interpelado por uno de sus jefes, el moldavo Canciller de Israel (le dicen "ambidiestro", porque sus dos manos son derechas): enrostra Líberman a su empleado (jefe de Al-Fataj, presidente ilegítimo de un ente inexistente, la Autoridad Palestina, sostenido en su puesto-fantasía por el Estado de Israel --La Cosa Sin Nombre, dice Lev Luis Grinberg--, los Estados Unidos, Europa y los Países Arabes Moderados, pero, principalmente, los dos primeros) que está jugando a dos puntas. "Le pedís ayuda a Israel para destruir al Hamas y al mismo tiempo buscás apoyo internacional para declarar el Estado Palestino en forma unilateral"
II
El traidor, al cual su huída hacia adelante le otorgó un vértigo que se manifiesta en improvisación, golpes sobre las bandas del tablero, mareo y vértigo otra vez, armó lío en Jerusalén, encendió fuego en el siempre caliente ladrillo "El Aksa está en peligro", para que los palestinos corriesen a defender los lugares sagrados; amenazó con renunciar, presentó un pedido a las Naciones Unidas para que el informe Goldston fuese considerado (primero había retirado la denuncia, siguiendo las instrucciones de Obama e Israel), y ahora lanzó el globo de una próxima declaración de independencia del Estado Palestino en forma unilateral, según los límites "anteriores a la guerra de 1967, en Cisjordania, Jerusalén Oriental y la franja de Gaza". Netaniahu le amenaza con cancelar los Acuerdos de Oslo, pero eso no espanta al traidor: la tierra arrasada en Gaza es su única pesadilla. Sabe que puede terminar mal, porque lo arrojen con fuerza a la cama de clavos de la base, o el estado patrón le convide con el mismo faláfel en pita conque se despachó a Arafat, encerrado en la Mukata, en constante demolición, en aquellas jornadas de 2004, por las balas de los tanques Merkavá.
lunes, 16 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Perros fuertes o no perros
Día extraño, comienza de noche, tiene media luz hasta las cuatro de la tarde, el cielo cubierto por una nube de polvo, el obej del Africa, y oscurece con cielo naranja. El viento, más que empujar, hace agachar la cabeza, así se camina, por evitar que el polvo entre por los ojos, pero se trata de una arena tan fina, que se filtra por los labios cerrados y cruje en los dientes. Al final del recorrido, intentamos sacudirnos la ropa, gesto automático que no contempla la situación tal como es: hay tanto obej suspendido en el aire que ya no se distingue el uno del otro.
Nos metemos en Shimon, la peatonal que contiene la escuela en donde se actuó el discurso póstumo de Rabin, la farmacia y la la kupat jolim, el centro de salud, ambos de la prestadora Macabi. Ana tiene que hacer un trámite en esta última, yo me quedo con Pepita, en la puerta.
El custodio armado se fija en la perrita, “indiferente, ¿no?”
“No, es tranquila”.
Pepita se le acerca, el shomer hace como si la acariciara:
“Pero es medio tonta, ni si quiera ladra”.
“¿Y para que querés que te ladre? Ella es inteligente, no ladra a cualquiera”-
“¿La recogiste de la calle?”
“No, de la perrera”.
“¿Y por qué elegiste esa, habiendo perros tan lindos?”
“Ella es hermosa”.
“No, es fea, inteligente a lo mejor, pero, no, un perro tiene que ser grande, por ejemplo, las razas… “
Le pregunto si noo considera que eso es una forma de racismo:
“No, se dice raza, perro de raza”
No entendió:
“Yo me refiero al racismo, a que cierta gente proyecta su racismo hacia los animales”.
“No entiendo”
“¿Tenés perro en tu casa?”
“Tenía un perro esquimal cruzado con lobo. Ese sí que era un perro. Pero lo tuve que largar. En casa se comportaba como perro, pero en la calle era un lobo.”
Me preguntó si yo era judío, y luego, de dónde era. Tocó mi turno, pregunté en dónde había nacido:
“Acá, en Arad. Mi padre de Marruecos, mamá de Tel-Aviv. No se qué les picó que decidieron venirse acá. Arad”
A medida que avanza la noche, la temperatura asciende, no se siente frío cuando llegamos a casa.
Nos metemos en Shimon, la peatonal que contiene la escuela en donde se actuó el discurso póstumo de Rabin, la farmacia y la la kupat jolim, el centro de salud, ambos de la prestadora Macabi. Ana tiene que hacer un trámite en esta última, yo me quedo con Pepita, en la puerta.
El custodio armado se fija en la perrita, “indiferente, ¿no?”
“No, es tranquila”.
Pepita se le acerca, el shomer hace como si la acariciara:
“Pero es medio tonta, ni si quiera ladra”.
“¿Y para que querés que te ladre? Ella es inteligente, no ladra a cualquiera”-
“¿La recogiste de la calle?”
“No, de la perrera”.
“¿Y por qué elegiste esa, habiendo perros tan lindos?”
“Ella es hermosa”.
“No, es fea, inteligente a lo mejor, pero, no, un perro tiene que ser grande, por ejemplo, las razas… “
Le pregunto si noo considera que eso es una forma de racismo:
“No, se dice raza, perro de raza”
No entendió:
“Yo me refiero al racismo, a que cierta gente proyecta su racismo hacia los animales”.
“No entiendo”
“¿Tenés perro en tu casa?”
“Tenía un perro esquimal cruzado con lobo. Ese sí que era un perro. Pero lo tuve que largar. En casa se comportaba como perro, pero en la calle era un lobo.”
Me preguntó si yo era judío, y luego, de dónde era. Tocó mi turno, pregunté en dónde había nacido:
“Acá, en Arad. Mi padre de Marruecos, mamá de Tel-Aviv. No se qué les picó que decidieron venirse acá. Arad”
A medida que avanza la noche, la temperatura asciende, no se siente frío cuando llegamos a casa.
martes, 3 de noviembre de 2009
Mujamad
Murió Mujamad, el almacenero.
Sali a comprar fósforos a las doce del mediodía, no había nade en la calle, el viento, el cielo cubierto por una combinación de polvo y nubes, disuadían de asomarse a la calle a los vecinos, a esa hora, jubilados rusos. Ah, sí, hablé por teléfono desde el público, en la vereda del mini-mercado "Los Hernanos", y desde ahí vi que estaba cerrado. Semi despegado por el viento, sobre el portón, el cartelito impreso con el anuncio, con signo de admiración.
Mañana irán los veteranos del barrio a consolar a la familia, en una de las aldeas que se extienden a ambos costados de la ruta Arad-Lehavin, y que empalma con la que conduce a Beer-Sheva y Tel-Aviv.
Tenía cuarenta años, más o menos, y trabajaba denasiado, según contó un vecino. Además del almacén, tenía un negocio de transporte de pasajeros en furgones Transit. Hace un par de semanas me preguntó si tenía trabajo, a lo mejor quería proponerme algo en el almacén, ordenar cajones. Lo vi cargar packs de agua mineral con ambas manos, ida y vuelta, hasta completar los pedidos de los clientes. De el dependian hijos, esposa, hermanos, padre, una tribu. Le dio un infarto.
Sali a comprar fósforos a las doce del mediodía, no había nade en la calle, el viento, el cielo cubierto por una combinación de polvo y nubes, disuadían de asomarse a la calle a los vecinos, a esa hora, jubilados rusos. Ah, sí, hablé por teléfono desde el público, en la vereda del mini-mercado "Los Hernanos", y desde ahí vi que estaba cerrado. Semi despegado por el viento, sobre el portón, el cartelito impreso con el anuncio, con signo de admiración.
Mañana irán los veteranos del barrio a consolar a la familia, en una de las aldeas que se extienden a ambos costados de la ruta Arad-Lehavin, y que empalma con la que conduce a Beer-Sheva y Tel-Aviv.
Tenía cuarenta años, más o menos, y trabajaba denasiado, según contó un vecino. Además del almacén, tenía un negocio de transporte de pasajeros en furgones Transit. Hace un par de semanas me preguntó si tenía trabajo, a lo mejor quería proponerme algo en el almacén, ordenar cajones. Lo vi cargar packs de agua mineral con ambas manos, ida y vuelta, hasta completar los pedidos de los clientes. De el dependian hijos, esposa, hermanos, padre, una tribu. Le dio un infarto.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Un episodio de la Aradas Escrituras
En plena semana de recordación, entre ambas fechas, idénticas y al mismo tiempo distintas, lunar hebrea y solar occidental, en que Rabin fue asesinado,
será detenido por la policía el religioso Yaakov “Jack” Teitel, un justiciero norteamericano y colono judío en la margen occidental del Jordán, acusado de asesinar a dos palestinos, herir de gravedad mediante un paquete-bomba a un hijo de la familia Ortiz, integrantes de la secta de los judíos mesiánico, asentados en la ciudad de facto Ariel (margen occidental del Jordán), planear el asesinato de un profesor universitario izquierdista y atacar a policías en el transcurso de marchas del orgullo gay. El vengador de Shvut Rajel, un asentamiento ilegal-ilegal (están los ilegales tolerados, los ilegales legales, y los del todo ilegales, también tolerados, o útiles como moneda de cambio), tendrá un arsenal en el patio su casa de piedras, y vendrá llevando a cabo su plan contra los enemigos de Israel desde 1997, cuando habrá de asesinar a un taxista y a un pastor de ovejas palestino. Nadie sabrá nada acerca de las cosas que hacía cuando no estaba en casa, ni que serán esos fierros que junta en el patio, o no los verán, a pesar de que se tratará de formas se que vienen incrustadas en las neuronas de cada israelí desde el acto de concepción. Nadie en su familia, o vecindad, o comunidad, o instituciones políticas o religiosas, municipales, regionales, verá ni sabrá nada. Tampoco los servicios de seguridad, el Shabaj, que se alimenta de la detención de palestinos sospechosos de terrorismo, su investigación, su apriete, su retorcimiento, su “sacamiento” de confesiones, no sabrán nada. Hasta que entre las víctimas de los complots de este Jack, reales o potenciales, comiencen a aparecer personas judías. Lo arrestarán, entonces, en Jerusalén, en donde estará pegando afiches de dos variedades: uno, de alabanza al religioso que en agosto último perpetró una masacre en un bar gay de Tel-Aviv, y otro, desde el cual se ofrece una recompensa de 1.000.000 de shékels a quien asesinase a un miembro del movimiento Paz Ya. “Lobo solitario”, “No somos nosotros, es él”, “Expresión aislada“, “Movimiento Judío Clandestino de Uno Sólo“, son algunos de los titulares que adornarán la prensa prescrita. “Cómo puede un judío educado en el no matarás haber albergado pensamientos tan perversos”, se preguntará el Gran Rabino de Israel, rabino Meltzer. Baruj Goldstein, el rabino Meír Cahana, y más tarde sus hijos, ya murieron. Habrá que consultar al rabino Baruj Marcel. a Daniela Weiss, a Gueulah Cohen, a Avigdor Líberman, ellos, y muchos otros, están entre nosotros.
será detenido por la policía el religioso Yaakov “Jack” Teitel, un justiciero norteamericano y colono judío en la margen occidental del Jordán, acusado de asesinar a dos palestinos, herir de gravedad mediante un paquete-bomba a un hijo de la familia Ortiz, integrantes de la secta de los judíos mesiánico, asentados en la ciudad de facto Ariel (margen occidental del Jordán), planear el asesinato de un profesor universitario izquierdista y atacar a policías en el transcurso de marchas del orgullo gay. El vengador de Shvut Rajel, un asentamiento ilegal-ilegal (están los ilegales tolerados, los ilegales legales, y los del todo ilegales, también tolerados, o útiles como moneda de cambio), tendrá un arsenal en el patio su casa de piedras, y vendrá llevando a cabo su plan contra los enemigos de Israel desde 1997, cuando habrá de asesinar a un taxista y a un pastor de ovejas palestino. Nadie sabrá nada acerca de las cosas que hacía cuando no estaba en casa, ni que serán esos fierros que junta en el patio, o no los verán, a pesar de que se tratará de formas se que vienen incrustadas en las neuronas de cada israelí desde el acto de concepción. Nadie en su familia, o vecindad, o comunidad, o instituciones políticas o religiosas, municipales, regionales, verá ni sabrá nada. Tampoco los servicios de seguridad, el Shabaj, que se alimenta de la detención de palestinos sospechosos de terrorismo, su investigación, su apriete, su retorcimiento, su “sacamiento” de confesiones, no sabrán nada. Hasta que entre las víctimas de los complots de este Jack, reales o potenciales, comiencen a aparecer personas judías. Lo arrestarán, entonces, en Jerusalén, en donde estará pegando afiches de dos variedades: uno, de alabanza al religioso que en agosto último perpetró una masacre en un bar gay de Tel-Aviv, y otro, desde el cual se ofrece una recompensa de 1.000.000 de shékels a quien asesinase a un miembro del movimiento Paz Ya. “Lobo solitario”, “No somos nosotros, es él”, “Expresión aislada“, “Movimiento Judío Clandestino de Uno Sólo“, son algunos de los titulares que adornarán la prensa prescrita. “Cómo puede un judío educado en el no matarás haber albergado pensamientos tan perversos”, se preguntará el Gran Rabino de Israel, rabino Meltzer. Baruj Goldstein, el rabino Meír Cahana, y más tarde sus hijos, ya murieron. Habrá que consultar al rabino Baruj Marcel. a Daniela Weiss, a Gueulah Cohen, a Avigdor Líberman, ellos, y muchos otros, están entre nosotros.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Animadversario
Las voces de los locutores de programas de radio cambian de color en cada aniversario del asesinato De Itzak Rabin. Se vuelven profundas, pulen gallos, renuncian a los agudos de registro extremo (evitan en lo posible expresiones de sorpresa), el tono general es medio a grave, con inflexiones aquí y allá con reminisencia de emoción, que se resuelven con solvencia técnica, más el refuerzo del repertorio de canciones que, con los años, han sido adheridas al evento, y conforman el corpus “Recordamos a Rabin”, del mismo modo que los días del recuerdo de la Shoah y de los caídos en las guerras de Israel han compilado el suyo.
Los retratos del asesinado primer ministro que se ofrecieron durante la jornada, incluídos los del primer ministro, tuvieron como rasgo preponderante la evocación de sus gestos más mínimos, como sonrisa tímida, mirada bondadosa, la emoción de su voz desafinada cantando “La canción de la paz”, minutos antes de que Yigal Amir le disparase dos veces. De su legado político, se destacó en este aniversario su convicción y sinceridad, “aunque no estemos de acuerdo, aunque Oslo haya sido una desgracia para Israel como lo ha demostrado la historia, aunque los palestinos hayan mostrado su verdadera cara,. y el terror… “
En una escuela de Arad, la que está enfrente de la cínica de la prestadora Macabi, un coro de alumnos dirigidos por su profesora de música, canta “La canciòn de la Paz”. Uno de los chicos, a un costado de las gradas, hace de Rabin y repite sus últimas palabras. En el coro, la niña que canta mejor, hace de Miri Aloni, la famosa cantante de la versión original, que estaba en el palco junto a Rabin, y le pasaba la letra, y que luego de la tragedia cayó en desgracia, dejaron de llamar y contratar, y se fue a Alemania, para regresar hace unos años, y comprobar que nada había cambiado. Cada viernes se instaló en la peatonal Najalat Binyamín de Tel-Aviv, en donde montó su show, a la gorra. La niña solista redondea su “la-lará-la-laalaaa”, final, entonces, la maestra da por finalizado el acto.
Los retratos del asesinado primer ministro que se ofrecieron durante la jornada, incluídos los del primer ministro, tuvieron como rasgo preponderante la evocación de sus gestos más mínimos, como sonrisa tímida, mirada bondadosa, la emoción de su voz desafinada cantando “La canción de la paz”, minutos antes de que Yigal Amir le disparase dos veces. De su legado político, se destacó en este aniversario su convicción y sinceridad, “aunque no estemos de acuerdo, aunque Oslo haya sido una desgracia para Israel como lo ha demostrado la historia, aunque los palestinos hayan mostrado su verdadera cara,. y el terror… “
En una escuela de Arad, la que está enfrente de la cínica de la prestadora Macabi, un coro de alumnos dirigidos por su profesora de música, canta “La canciòn de la Paz”. Uno de los chicos, a un costado de las gradas, hace de Rabin y repite sus últimas palabras. En el coro, la niña que canta mejor, hace de Miri Aloni, la famosa cantante de la versión original, que estaba en el palco junto a Rabin, y le pasaba la letra, y que luego de la tragedia cayó en desgracia, dejaron de llamar y contratar, y se fue a Alemania, para regresar hace unos años, y comprobar que nada había cambiado. Cada viernes se instaló en la peatonal Najalat Binyamín de Tel-Aviv, en donde montó su show, a la gorra. La niña solista redondea su “la-lará-la-laalaaa”, final, entonces, la maestra da por finalizado el acto.
Ahí va Aradán
Aradán muestra la cara, luego la quita, se escabulle, espera, vuelve a asomar: la respuesta a la propuesta de Occidente (enviar el uranio empobrecido a Rusia, enriquecimiento pobre en ese país, y devolución en formato combustible para reactores de uso médico), es, “primero el combustible, luego nuestro uranio”. En Arad, están que se salen de la vaina, se comen las uñas, tosen a causa del obej (polvo suspendido enla atmósfera que llega desde Africa) y la tensión. Se mueren de ganas por dar el gran golpe, pero no, no se puede, Aradán los tiene bailando. En verdad, en Arad nadie piensa nada, mas allá de los intereses del barrio. Pero Arad, rodeada de bases militares, debe responder a las expectativas de la fantasía popular, que se expresa más o menos así: :¿Nos atacan?: nosotros nos defenderemos. Que nadie ose probar nuestra potencia. O atacaremos primero, para que no nos extermine nadie. Antes que eso, exterminaremos nosotros a cualquiera que se nos cruce. Con el riesgo, se apunta aquí, de que tal exterminio se extienda al propio Israel y se de paso a una escena ante cuya visión, cubrirse los ojos con las manos (el país que se considera a sí mismo heredero de los judíos exterminados en la Shoah, se autoinmola por propia iniciativa de autodefensa.)
Por ejemplo, una chica
Entonces, la chica, de 19 años, inmigrante desde hace ocho, nacida en la Argentina, terminó el secundario con notas brillantes, y suma puntos para hacer el servicio militar con ventajas. Podría estudiar una carrera allí, luego del entrenamiento básico, medicina por ejemplo, y lo pensó, pero, mientras tanto, le ofrecieron ampliar horizontes y la tentaron con otra profesión, con riesgo, aventura, adrenalina, y buen dinero. La entrevistaron del Mosad, le propusieron estudiar para espía, “vos sabés castellano, estudiaste árabe, necesitamos gente como vos en la triple frontera (Argentina, Paraguay, Brasil), allí hay gran concentración de terroristas islámicos, vos podrías infiltrarte entre ellos y nos pasarías informes de sus movimientos, ¿qué te parece?”. La chica dice que en la entrevista se sintió bien, que era gente simpática, pero no agarró viaje. Parece que quiere seguir filosofía, pero tampoco está muy segura. Mientras tanto, hace la preparatoria post secundaria, pre-ejército, en la ciudad de Acco (Acre), donde comparte vivienda y obligaciones con otros jóvenes. Junto a ellos, con subsidio del Tsahal, se auto-administra, Cursará materias como historia y politica de Israel, y egresará de allí, más parecida a sus compañeros que a sus hermanas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)