En tanto, los cuervos se pasean generalmente de a cinco. Caminan a su manera chueca, sin prisa, por sus barrios. Siempre hay uno que se encarama sobre un poste de alumbrado y se pone a parlotear. Comparten, cuando pueden, el pan de las palomas. O planean en círculos sobre el cause seco del río, por diversión, o por motivo de una carroña.
A mi perra les llama la atención, pero no les tiene miedo.
Sí, le asustan los asnos. Dos chicos beduinos llegaban a galope de burro por la vereda por la que paseábamos. Di un paso al costado y mi perra quiso rajar.
Pero la sostuve.
Los chicos iban al almacén de los hermanos beduinos.
Luego, volvieron por la misma vereda y se metieron por el desfiladero que baja al Mar Muerto.
A metros de ahí, otro beduino puso una verdulería.
A poco de tomar posesión del local, descubrió que el cuarto del depósito estaba lleno de serpientes. Tenían un nido, y eran decenas. El mismo, decía, podía matarlas si quería, pero ese trabajo le correspondía a la municipalidad.
Tardaron una semana en venir, llevárselas y limpiar el lugar. En el desierto, me dijo, esto es lo más normal. Pregunté, ingenuo, si eran serpientes o culebras. Todas venenosas, muy venenosas, venenosísimas, dijo.
El, a su vez, creía que yo era ruso, y repetía, spasiva, spasiva. Cuando le corregí, enseguida recordó la guerra de Malvinas y el Exocet que hundió al barco inglés.
Me pregunta siempre cómo estoy, y le respondo que bien, y el completa, "no te preocupes, todo irá bien".
viernes, 29 de enero de 2010
En Arad, sudan y se quiebran
En Arad, el discurso de la muralla de Netaniahu, fue escuchado y anotado en forma especial, porque el premier da tres ejemplos de ciudades perjudicadas por la masa de trabajadores extranjeros e ilegales que usurpan las fuentes de trabajo de los israelíes: Arad, Eilat y Tel-Aviv. Una nota a doble página de la revista local Hatzví saca pecho y, bajo el título, "La relación entre los infiltrados (sudaneses y eritreos) y la economía israelí", grita en subtítulo, "!Establecer 450 puestos de trabajo para los habitantes de Arad". Puestos de trabajo (camareros, personal de limpieza, personal de cocina) que están en manos de sudaneses y eritreos, y que los aradanos puros nunca ocuparán. Porque, en el fondo, los consideran trabajos de mierda, y por el otro, porque la comisión parlamentaria de presupuesto derogó la disposición que prohibe el empleo de inmigrantes ilegales por medio de contratistas de Arada y Mar Muerto.
Ahora Arad está en la lona, no sólo porque su Amalec interno amenaza quedarse para siempre, sino porque la misma comosión redujo los fondos de asistencia para la ciudad, y de todas las ciudades en desarrillo, en un 33 por ciento. Hace unos días comenzó a salir humo desde un edificio de un barrio de inmigrantes. Vienieron, no sólo los bomberos voluntarios de Arad, sino una unidad de los bomberos de Beer-Sheva. Un huimo espeso, que salía de alguna parte, pero no se detectaba de dónde. Hasta que alguien señaló una puerta de un departamento, y la tiraron abajo. Adentro, un grupo de sudaneses se reunían alrededor de carbón encendido en incienso.
Ahora Arad está en la lona, no sólo porque su Amalec interno amenaza quedarse para siempre, sino porque la misma comosión redujo los fondos de asistencia para la ciudad, y de todas las ciudades en desarrillo, en un 33 por ciento. Hace unos días comenzó a salir humo desde un edificio de un barrio de inmigrantes. Vienieron, no sólo los bomberos voluntarios de Arad, sino una unidad de los bomberos de Beer-Sheva. Un huimo espeso, que salía de alguna parte, pero no se detectaba de dónde. Hasta que alguien señaló una puerta de un departamento, y la tiraron abajo. Adentro, un grupo de sudaneses se reunían alrededor de carbón encendido en incienso.
Pum, pum, quién es: Amalec
Al fin y al cabo, dijo Netaniahu, en el corto plazo, Israel estará rodeada en su totalidad por una muralla, desde Egipto hasta el Golán. De este modo anunciaba la decisión de cosntruir un muro a lo largo de la frontera con Egipto con el propósito de cortarle el paso a la inmigración ilegal proveniente de Africa, en especial de Sudán y Eritrea. También, agregó, para evitar que el comercio de prostitutas traídas, casi todas, de ex-repùblicas de la Unión Soviética, en especial de Moldavia, haga uso de esa misma frontera. Afirmó, con énfasis, que la inmigración de trabajadores extranjeros pone en peligro la identidad judía de Israel.
Y desde Auschwitz, el Primer Ministro advirtió, cuidado, Amalec ataca de nuevo. Amalec, el enemigo bíblico de los hebreos, del cual Dios borró su semilla, pero no, parece que no, alguna cepa suya atravesó la literatura religiosa, y echó raíces en la ficción política de Israel. Amalec es ubicuo, ora es uno, ora es otro, ora todos al mismo tiempo. Los palestinos son Amalec, los malos, por supuesto, pero también los buenos. Por más que le den caño a ese Amalec, nunca se acaba, vive al acecho. Los beduinos, cuidado, son Amalec encubierto. Los organismos de derechos humanos, servidores de Amalec. La ley internacional, manipulada por Amalec. Las críticas a Israel, voces de Amalec. Pero el gran Amalec, hoy por hoy, es Aradán. O, digamos, el triángulo Aradán-Damasco-Gaza es el súper Amalec. Amalec, descendiente de Esau (el hermano resentido de Jacob, luego apodado Israel), construye túneles a decenas de metros bajo las rocas del país de Aradán, para soterrar, y hacer inexpugnables, sus ingenios atómicos en donde será posible desarrollar, sin que Arad lo pueda impedir, las bombas atómicas necesarias para boorrar para siempre el natéma bíblico que no lo deja dormir. En la puesta en escena de Ajmadinayad, líder e hijo dilecto, Aradán es el instrumento del bien que pondrá fin a las tropelías del estado heredero de los derechos de autor de la Torá, y trasformó a su país en misilestado cuyo fundamento es la palabra destruir. Retórica que viene bien a su partner, el estado de Arad: al igual que Aradán, cuanto más crezca Amalec, mejor se asfixia al súbsito local. Los pueblos se vuelcan a la derecha porque creen que destruyendo a Amalec, se resguardan y se guardan. Cuando, màs adelante, amanecen hechos mierda, algunos se dan cuenta del error. Y levantan la mano izquierda. Por un tiempo. Tarde o temprano, alguien claudica.
Y desde Auschwitz, el Primer Ministro advirtió, cuidado, Amalec ataca de nuevo. Amalec, el enemigo bíblico de los hebreos, del cual Dios borró su semilla, pero no, parece que no, alguna cepa suya atravesó la literatura religiosa, y echó raíces en la ficción política de Israel. Amalec es ubicuo, ora es uno, ora es otro, ora todos al mismo tiempo. Los palestinos son Amalec, los malos, por supuesto, pero también los buenos. Por más que le den caño a ese Amalec, nunca se acaba, vive al acecho. Los beduinos, cuidado, son Amalec encubierto. Los organismos de derechos humanos, servidores de Amalec. La ley internacional, manipulada por Amalec. Las críticas a Israel, voces de Amalec. Pero el gran Amalec, hoy por hoy, es Aradán. O, digamos, el triángulo Aradán-Damasco-Gaza es el súper Amalec. Amalec, descendiente de Esau (el hermano resentido de Jacob, luego apodado Israel), construye túneles a decenas de metros bajo las rocas del país de Aradán, para soterrar, y hacer inexpugnables, sus ingenios atómicos en donde será posible desarrollar, sin que Arad lo pueda impedir, las bombas atómicas necesarias para boorrar para siempre el natéma bíblico que no lo deja dormir. En la puesta en escena de Ajmadinayad, líder e hijo dilecto, Aradán es el instrumento del bien que pondrá fin a las tropelías del estado heredero de los derechos de autor de la Torá, y trasformó a su país en misilestado cuyo fundamento es la palabra destruir. Retórica que viene bien a su partner, el estado de Arad: al igual que Aradán, cuanto más crezca Amalec, mejor se asfixia al súbsito local. Los pueblos se vuelcan a la derecha porque creen que destruyendo a Amalec, se resguardan y se guardan. Cuando, màs adelante, amanecen hechos mierda, algunos se dan cuenta del error. Y levantan la mano izquierda. Por un tiempo. Tarde o temprano, alguien claudica.
Ellos ses vacunan
Los argentinos también se hicieron humo, o continuaron barranca abajo, rumbo al Mar Muerto. Hubiéramos querido decirles algo, por ejemplo, "no se queden por mucho tiempo aquí, o se van a quedar encerrados", o darles un susto cuando los tuvimos casi al frente nuestro, orinando las paredes del súper, pero estábamos cansados. Ellos, en cambio, habían recibido la vacuna contra la perturbación.
Aparecen, se esfuman
Hace unas semanas, antes de fin de año, de modo que hace un mes, se habia hecho de noche, muy temprano, a eso de las cuatro y media, como sucede en invierno. Salíamos del supermercado, no muy cargados, lo mismo que el bolsillo, y ahí nomás, apenas dimos unos pasos, se detuvo en la avenida, diez escalones abajo, un ómnibus de turismo. Les vimos la pinta a los pasajeros, todos jovencitos, y dijimos, zas, de nuevo norteamericanos. Chicas y chicos, estudiantes de alguna institución judía, o sionista, o ambas cosas, de New Jersey, o Miami, o Chicago, con sus remeras y mochilas estampadas con distintivos, con un cansancio relajado, descendían y se agrupaban, y luego movían, en dirección al súper. Con ellos, un guardia, muy jjoven también,.armado con una carabina corta, buscaba acomodarse sobre un descanso de cemento y piedra, con vista a la entrada,del Mega, para vigilar a los chicos desde ahí.
Una chica saca su celular y llama a alguien, "sí, ya llegamos a Arad, estamos bien". Metros más adelante, de entre unos àrboles, se oye, "vení, boncha, vamos a echarnos un meo". Como por encanto, o evento físico-químico, los gringos se esfumaron, o transmutaron en argentinos.
Una chica saca su celular y llama a alguien, "sí, ya llegamos a Arad, estamos bien". Metros más adelante, de entre unos àrboles, se oye, "vení, boncha, vamos a echarnos un meo". Como por encanto, o evento físico-químico, los gringos se esfumaron, o transmutaron en argentinos.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Como Dios manda
A un soldado judío se le permite actuar en la expulsión de ocupantes ilegales de tierras en Tierra Metida, salvo que se trate de judíos. Esto está prohibido por la Torá, o sea, Dios mismo, ningún judío puede se expulsado de su tierra, so pena de sacrilegio. Dios está antes que el Estado, las leyes de la Torá prevalece sobre la jurisprudencia civil. y él dictamen rabínico debe ser obedecido por sobre una orden militar. Este sistema de valores es el que impulsan las Yeshivot haesder. Una yeshivat haesder, "Seminario del Concordato", es un seminario rabínico que firmó un acuerdo con el estado y el Tsahal por el cual los seminaristas, a la par que estudian Torá, reciben instrucción militar. El treinta por ciento de los militares israelíes pertenecen, o se han formado, en estos seminarios religioso-militares, verdaderas falanges, y son considerados como los más aguerridos y patriotas. El rabi Eliazar Melamed, director de la yeshivá haesder "Ar habrajá" ("La montaña de la bendición" o "Montaña bendita", lidera una rebelión religioso-militar en contra de la evacuación de asentamientos judíos en territorios ocupados (muy pocos micro-asentamientos, puestos de avanzad, que responden al eufemismo de "ilegales", han sido levantados hasta ahora; por cada uno que es tirado abajo se levantan diez), o al congelamiento (otro eufemismo) de la construcción de nuevas edificaciones en los asentamientos "legales" por diez meses. En los cuarteles sagradosen donde cumplen el precepto de la conscripción, los soldados ncontaminados y puros (no se mezclan con mujeres), enarbolaron carteles y pancartas en las cuales se dice que no cumpliran las órdenes de oficiales superiores que tengan que ver con echar a judíos de Tierra Santa, por que va contra las leyes de Dios. Dios es un general, me había dicho una vez cierta amiga que se fue a vivir a Jevrón. La obediencia debida del soldado debe privilegiar a Dios antes que a la linea de mandos militar, o al estado de derecho. Esto no es objeción de conciencia, porque un religioso no actúa por conciencia, obedece a un dogma. Y un soldado-religioso actúa como iluminado. El Tsahal no sabe cómo resolver este dilema. En el ejército de ocupación va creciendo una falange. El ministro de defensa, Ehud Barak. dio por cancelado el acuerdo con la yeshivá de Melamed, el rabino. Poca cosa, Melamed, un pequeño ayatolah Jomeíni judío, tiene mcho ascendiente dentro de la comunidad "del acuerdo". Y en cualquier momento puede salir a batallar un Mohamed Alí Seineldín con Torá y fusil.
Aradán sigue los acontecimientos.
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Rrligión militar
El rescate
I
El cuñado de Netaniahu fue a visitar a los padres del soldado tomado rehén por el Hamas hace casi cuatro años, Guilad Shelit, quienes acampan frente a la Knesseta, a la espera de una decisión del Primer Ministro, que debiera ser resuelta hoy, 21 de diciembre, y se demora. Debe decidir la liberación de los dirigentes palestinos presos en cárceles israelíes, los pesados, que son un puñado, Netaniahu no quiere. El cuñado fue a decirle a Noam y Aviva Shelit que su hijo será liberado durante la próxima operación militar en Gaza, "¿y cuándo va a ser?", preguntaron los padres, "en dos, seis meses, máximo". Biuscar a Shelit en Gaza es como trepanar el cráneo de un hombre para hurgar con cuchillo en su cerebro en pos de un pensamiento oculto. El hombre va a morir, y su pensamiento con él. Salvo que el pensamiento oculto sea una excusa, y la trepanación el fin. La gente de Arad está con cara de culo, un humor de mierda, muere de aburrimiento, se muestra amarga y actúa agresiva. Les falta droga, la droga del pueblo, la guerra,, la más pesada, sin sustituto ni retorno, el último recurso. Con la guerra, todo vuelve a adquirir sentido, las emociones vuelven a tomar color, los semblantes, los gestos corporales, todo, todo adquiere velocidad. Su efecto, luego de un cese del fuego, perdura por un tiempo, pero, por el uso reiterado, cada vez dura menos, y el adicto pide más, necesita aumetar la dósis. Ahora, ¿cómo se inventa una guerra, de con qué material se la fabrica, cuando el proveedor está quebrado? ¿De vuelta caerle a los Gazanos, demolerlos a bombazos, pasar la aplanadora y cantar victoria? ¿Bajo qué excusa? En una nota del diario Israel Hayom (Israel hoy), de circulación gratuita (el segundo del país, detrás del Yediot Ajaronot), cuto título es "Perdón que vencimos" (firma Yoav Limor), se afirma que "la victoria en "Plomo Fundido" es inapelable. No por Krock-Out, pero sí por puntos. Hamas todavía está vivo y sigue siendo una amenaza. (Pero) Hamas, que fue sorprendido por el Tsahal en cada una de las instancias, ya no dispara cohetes, y, lo principal: volvimos a tener confianza en nosotros mismos." Tras parrafos pletóricos (de vanagloria por el accionar bélico), agrega Limor: "Claro que no sería inteligente comparar entre lo que nosotros tenemos y lo que ellos tienen. El equilibrio de fuerzas sería algo asì como que el Barcelona de Messi jugase contra un equipo las divisiones infantiles del Hapoel Ashkelon."
II
¿Cuál va a ser la excusa? ¿El rearme del Hamas? ¿La muerte del Hijo? El Hamas no tiene intención de largar a Shelit por menos de lo que pide, para eso invirtió cuatro años (que, a decir verdad, para el Isllam no son nada) de esfuerzos, pero tampoco de matarlo. Salvo que Israel decida una operación rescate. Ahí, sí, al chico lo matan. La venganza es una excusa plausible para declarar una guerra. Hay que fabricarla, bajo un concepto retorcido, pero el síndrome de abstinencia apremia.
Hay otra opción, más difícil y riesgosa que cebarse con Gaza: Aradán invita a Arad a que la ataque, le tiende trampas, la atrae con artes de flor carnívora. Hay funcionarios, políticos y militares que hacen fintas y sombra, pero en la calle no hay entusiasmo. Sería una guerra de verdad, con misiles de primera categoría y múcha víctima local. Esta opción sería la última, como tomarse una botella de nafta a falta de alcohol.
III
El gobierno ya envió su respuesta al Hamas por medio del mediador alemán: liberarán los prisioneros, bajo condición de que aquellos que tienen varias perpetuas sean deportados a Gaza o a países terceros. Hamas no va a aceptar. A todo esto, el soldado Shelit no sabe nada. Sigue suspendido en el tiempo, colgado de su uniforme. Si Sharón despertase, o si muriese. Pero no hace ninguna de las dos cosas, y su estado se corresponde con la situación del soldado. El era el gobierno cuando el Hamas dio el golpe. Y todavía lo hace para Shelit.. No es que el rehén de los islamistas desconozca que desde su abducción se hayan sucedido en Israel dos primeros ministros más. Eso lo sabe, pero, en su pozo, ¿qué cambia?
IV
Hamas acepta, pero a medias. Pide reducir el número de deportados. Con tanto exiliado interno en Gaza, pueden suceder varias desgracias. Una guerra civil, por ejemplo, entre Hamas y partidarios del Fataj. O, como narraba el dibujo animado de la campaña del partido de Líberman para las elecciones. Piratas malvados, encarnados por el presidente palestino Abu Mazen, el primer ministro Ismael Haniya (Hamas), el jefe del Movimiento Islámico, y los ocho diputados árabes israelíes en la Knesset, cometen tropelías a troche y moche. Hasta que llega el barco del capitán Líberman (con gorro marinero y músculos como Popeye) y los atrapa a todos. Hace un paquete con ellos y los deposita en una isla desierta. Cuando el buque se aleja, acciona un detonador a control remoto y la isla vuela por los aires junto a sus ocupantes. El capitán Líberman sonríe satisfecho y regresa a su puesto de mando.
V
También es posible inventar una guerra en el frente interno . Líberman promete que, luego de que finalice el período de moratoria para la construcción en las colonias de ocupación, se actuará contra la construcciones ilegales en el Néguev (el sur) y la Galilea (el norte). Se refiere a 100.000 viviendas de beduinos y árabes israelíes, que construyen sin permiso porque nunca el gobierno se lo otorga. El canciller propone que no se trata de gente inocente, sino que forman parte de un plan muy organizado para expandirse dentro del territorio de Israel con el propósito de fracturarlo, o alienarse de él. Al mismo tiempo, un rabino norteamericano lidera un proyecto para que 2500 familias de judíos yanquis golpeadas por la crisis, se radiquen, en un futuro próximo, en el Néguev. Apenas pisen territorio israelí, se convertirán en ciudadanos de pleno derecho. Los jóvenes se incorporarán al ejército, y a lo mejor les toque participar en operaciones para erradicar viviendas ilegales plantadas por el enemigo interno o quintacolumna, en su mayor parte pastores.
VI
A los colonos de ocupación, autores la quema de la mezquita y sus libros sagrados de la aldea palestina Yasuf, no los agarraron, pero, mientras, rabinos se presentaron ante los vecinos y autoridades religiosas locales a pedir perdón. También pidió perdón y condenó el ataque el Gran Rabino (ashekenazí) de Israel, Itzak Meltzer. Incluso, algunos religiosos de las colonias de ocupación vecinas tomaron entre sus manos los Corán quemados para besarlos.
El cuñado de Netaniahu fue a visitar a los padres del soldado tomado rehén por el Hamas hace casi cuatro años, Guilad Shelit, quienes acampan frente a la Knesseta, a la espera de una decisión del Primer Ministro, que debiera ser resuelta hoy, 21 de diciembre, y se demora. Debe decidir la liberación de los dirigentes palestinos presos en cárceles israelíes, los pesados, que son un puñado, Netaniahu no quiere. El cuñado fue a decirle a Noam y Aviva Shelit que su hijo será liberado durante la próxima operación militar en Gaza, "¿y cuándo va a ser?", preguntaron los padres, "en dos, seis meses, máximo". Biuscar a Shelit en Gaza es como trepanar el cráneo de un hombre para hurgar con cuchillo en su cerebro en pos de un pensamiento oculto. El hombre va a morir, y su pensamiento con él. Salvo que el pensamiento oculto sea una excusa, y la trepanación el fin. La gente de Arad está con cara de culo, un humor de mierda, muere de aburrimiento, se muestra amarga y actúa agresiva. Les falta droga, la droga del pueblo, la guerra,, la más pesada, sin sustituto ni retorno, el último recurso. Con la guerra, todo vuelve a adquirir sentido, las emociones vuelven a tomar color, los semblantes, los gestos corporales, todo, todo adquiere velocidad. Su efecto, luego de un cese del fuego, perdura por un tiempo, pero, por el uso reiterado, cada vez dura menos, y el adicto pide más, necesita aumetar la dósis. Ahora, ¿cómo se inventa una guerra, de con qué material se la fabrica, cuando el proveedor está quebrado? ¿De vuelta caerle a los Gazanos, demolerlos a bombazos, pasar la aplanadora y cantar victoria? ¿Bajo qué excusa? En una nota del diario Israel Hayom (Israel hoy), de circulación gratuita (el segundo del país, detrás del Yediot Ajaronot), cuto título es "Perdón que vencimos" (firma Yoav Limor), se afirma que "la victoria en "Plomo Fundido" es inapelable. No por Krock-Out, pero sí por puntos. Hamas todavía está vivo y sigue siendo una amenaza. (Pero) Hamas, que fue sorprendido por el Tsahal en cada una de las instancias, ya no dispara cohetes, y, lo principal: volvimos a tener confianza en nosotros mismos." Tras parrafos pletóricos (de vanagloria por el accionar bélico), agrega Limor: "Claro que no sería inteligente comparar entre lo que nosotros tenemos y lo que ellos tienen. El equilibrio de fuerzas sería algo asì como que el Barcelona de Messi jugase contra un equipo las divisiones infantiles del Hapoel Ashkelon."
II
¿Cuál va a ser la excusa? ¿El rearme del Hamas? ¿La muerte del Hijo? El Hamas no tiene intención de largar a Shelit por menos de lo que pide, para eso invirtió cuatro años (que, a decir verdad, para el Isllam no son nada) de esfuerzos, pero tampoco de matarlo. Salvo que Israel decida una operación rescate. Ahí, sí, al chico lo matan. La venganza es una excusa plausible para declarar una guerra. Hay que fabricarla, bajo un concepto retorcido, pero el síndrome de abstinencia apremia.
Hay otra opción, más difícil y riesgosa que cebarse con Gaza: Aradán invita a Arad a que la ataque, le tiende trampas, la atrae con artes de flor carnívora. Hay funcionarios, políticos y militares que hacen fintas y sombra, pero en la calle no hay entusiasmo. Sería una guerra de verdad, con misiles de primera categoría y múcha víctima local. Esta opción sería la última, como tomarse una botella de nafta a falta de alcohol.
III
El gobierno ya envió su respuesta al Hamas por medio del mediador alemán: liberarán los prisioneros, bajo condición de que aquellos que tienen varias perpetuas sean deportados a Gaza o a países terceros. Hamas no va a aceptar. A todo esto, el soldado Shelit no sabe nada. Sigue suspendido en el tiempo, colgado de su uniforme. Si Sharón despertase, o si muriese. Pero no hace ninguna de las dos cosas, y su estado se corresponde con la situación del soldado. El era el gobierno cuando el Hamas dio el golpe. Y todavía lo hace para Shelit.. No es que el rehén de los islamistas desconozca que desde su abducción se hayan sucedido en Israel dos primeros ministros más. Eso lo sabe, pero, en su pozo, ¿qué cambia?
IV
Hamas acepta, pero a medias. Pide reducir el número de deportados. Con tanto exiliado interno en Gaza, pueden suceder varias desgracias. Una guerra civil, por ejemplo, entre Hamas y partidarios del Fataj. O, como narraba el dibujo animado de la campaña del partido de Líberman para las elecciones. Piratas malvados, encarnados por el presidente palestino Abu Mazen, el primer ministro Ismael Haniya (Hamas), el jefe del Movimiento Islámico, y los ocho diputados árabes israelíes en la Knesset, cometen tropelías a troche y moche. Hasta que llega el barco del capitán Líberman (con gorro marinero y músculos como Popeye) y los atrapa a todos. Hace un paquete con ellos y los deposita en una isla desierta. Cuando el buque se aleja, acciona un detonador a control remoto y la isla vuela por los aires junto a sus ocupantes. El capitán Líberman sonríe satisfecho y regresa a su puesto de mando.
V
También es posible inventar una guerra en el frente interno . Líberman promete que, luego de que finalice el período de moratoria para la construcción en las colonias de ocupación, se actuará contra la construcciones ilegales en el Néguev (el sur) y la Galilea (el norte). Se refiere a 100.000 viviendas de beduinos y árabes israelíes, que construyen sin permiso porque nunca el gobierno se lo otorga. El canciller propone que no se trata de gente inocente, sino que forman parte de un plan muy organizado para expandirse dentro del territorio de Israel con el propósito de fracturarlo, o alienarse de él. Al mismo tiempo, un rabino norteamericano lidera un proyecto para que 2500 familias de judíos yanquis golpeadas por la crisis, se radiquen, en un futuro próximo, en el Néguev. Apenas pisen territorio israelí, se convertirán en ciudadanos de pleno derecho. Los jóvenes se incorporarán al ejército, y a lo mejor les toque participar en operaciones para erradicar viviendas ilegales plantadas por el enemigo interno o quintacolumna, en su mayor parte pastores.
VI
A los colonos de ocupación, autores la quema de la mezquita y sus libros sagrados de la aldea palestina Yasuf, no los agarraron, pero, mientras, rabinos se presentaron ante los vecinos y autoridades religiosas locales a pedir perdón. También pidió perdón y condenó el ataque el Gran Rabino (ashekenazí) de Israel, Itzak Meltzer. Incluso, algunos religiosos de las colonias de ocupación vecinas tomaron entre sus manos los Corán quemados para besarlos.
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