Llegó, por mi hermano dentista, la noticia de que el sábado 12 de mayo, en la ruta 22, que conecta Cipoletti con General Roca, en la provincia de Río Negro, Argentina, se destruyeron entre sí, en choque frontal, un Volkswagen y un Peugeot 206. El conductor del 206 y su acompañante están graves; el del Volkswagen, era un viejo amigo, el "Turco" Eduardo Guini, y murió en el acto. Hacía años que no lo veía al Turco, pero durante nuestra adolescencia, y un poco más, durante temporadas prácticamente viviò en mi casa. Mi mamá lo quería como un hijo, para mi hermano Rubén fue un hermano, con mi otro hermano Javier fueron íntimos, y mi hermana Raquel vivió enamorada de él. Fue técnico laboratorista (en el Hospital Israelita), gremialista, (secretario adjunto de gremio de Sanidad), militante político (en el MAS), actor experimental (en el TIT, el Taller de Investigaciones Teatrales del nahuel-morenismo), chef de cocina (gerente de gastronomía en un hotel-casino en Las Cuevas, bahía de San Antonio). Transcurría una intervención teatral del TIT en una casa de tres plantas en Palermo. Era el 1983, u 84, no más. Los espectadores éramos guiados por las escenas, que se desarrollaban en las diferentes habitaciones. En una de ellas, el Turco, junto a otro actor, aparecían sentados sobre un sofá. La pareja, en calzoncillos, comienza a rascarse entre los dedos del pie. Al principio, en forma tímida, exploraban el terreno. De a poco, la picazón fue en aumento, hasta que los dedos de las manos comenzaron a hurgar con pasión. El final del ejercicio era obvio, se veía venir desde el inicio, pero yo nunca olvidé la cara que puso el Turco: ojos de mujer que se salían de sus órbitas, escapando de su cabeza cubierta por un colchón de pelo negro, tan espeso como sus cejas, bigotes y su barba con la que potenciaba su mandíbula invertida.
La última vez que nos vimos, hace muchos años, fue sobre un colectivo de la 124 o, tal vez, la 84. Le hice un comentario acerca de un poeta, no recuerdo cual, pero que era mejor que otro. El no estaba de acuerdo, no hay poetas mejores, me respondió, sino poemas más buenos o peores que otros. No le discutí, le dije que tenía razón. No voy a resolver ahora, en este escrito, esta cuestión. Hoy por la noche me dediqué a ver videos de Um Kulzum (Um Kultum) en YouTube, la diva egipcia de la canción árabe, que no se compara con nadie, y que es amada también por los judíos. Busqué su biografía en Wikipedia, leí traducciones de algunos de los poemas que ella cantaba. Lloré. Por la música árabe, por la melancolía de esas letras tan largas, por la épica árabe que incluye a las guerras con Israel. Pero, por el recuerdo del Turco, que en el casamiento de su hermana, me presentó el mamul y el baklawa.
jueves, 17 de junio de 2010
Aradán, lejos / Irán, cerca
Contaba, hace unos meses, el cuento de Arad y Aradán. Lo he reemplazado, en estos días, por un acercamiento directo a la trama, porque, de otro modo, se crea un malentendido. No reniego de lo ya escrito, pero se me impone, en este momento, poner a un lado cualquier elemento ficcional que distraiga.
De los barcos que llegarán con ayuda en estos próximos días, y que serán detenidos y abordados, quién sabe con qué nivel de violencia, por Israel, uno o dos son de Irán. El otro es libanés, detrás del cual, según gustan acusar en Israel, están, también, los iraníes.
De los barcos que llegarán con ayuda en estos próximos días, y que serán detenidos y abordados, quién sabe con qué nivel de violencia, por Israel, uno o dos son de Irán. El otro es libanés, detrás del cual, según gustan acusar en Israel, están, también, los iraníes.
jueves, 3 de junio de 2010
¿Jelem?
1
--Pero estaban en aguas internacionales.
--Na staban
--Sí que estaban.
--Na staban
Cuatro argentinos sentados en el patio de comidas del Shoping Arad. Alrededor de una mesa, un televisor a sus espaldas. La sonrisa de costado, en desfasaje, en retrospección no-contemplativa.
Nosotros, pasando.
2
Les prohibieron hablar a los soldados, que participaron del abordaje, cada vez que declaran, la embarran por encima de la línea de flotación. De sus declaraciones, resulta que no venían preparados para enfrentar un linchamiento, que llevaban sólo armas lanza-pintura, que luego desaparecen, y en su lugar están las pistolas, que llevaban como último recurso, que los cooperantes les robaron, para, por fin, no tener más remedio que disparar con ellas para defenderse de los palos y cuchillos con que eran atacados.
3
La marina, y el ejército, fraguaron una escena fantasma según la cual soldados, al abordar la nave turca, son despojados de sus pistolas por marineros turcos, los cuales, tras ser abatidos, sostienen en sus manos las armas arrebatadas a los israelíes, cuyo cargador yace vaciado, ¿hacia dónde, contra quién? ¿Cómo, si en ese momento estaban siendo muertos por aquellos a quienes les quitaban sus pistolas, las mismas que les dieron muerte?
4
El video que difundió el gobierno es auténtico, pero está editado: no muestra el comienzo de la acción, del ataque desde las lanchas, sólo el momento de la batalla a bordo.
5
A las próximas flotillas que navegarán hacia Gaza con ayuda ya les dicen "Flotillas del Terror".
6
Están todos tan confundidos aquí, que las únicas palabras que les salen para calificar los hechos en alta mar son "idiotas", "estúpidos", "tarados", "imbéciles". Un país, que ha hecho de la inteligencia un trauma nacional, acude al recurso de tildar a sus representantes de tontos, como si estos manifestasen de pronto un gen recesivo de Jelem, el pueblo de los tontos que había creado la literatura oral judía europea de la pre-Shoah. Estúpidos, zonzos, paparulos, atenuantes que no alcanzan a desviar la atención de la auténtica vergüenza: la dirigencia política, los mandos el ejército, de la marina, los colonos, con el apoyo del electorado, son canallas, piensan como canallas, actúan como canallas, llevan a cabo una política canalla. El bloqueo a Gaza es una canallada, israelíes abombados, es una maldad, israelíes dormidos por un cross de derecha, de extrema derecha.
--Pero estaban en aguas internacionales.
--Na staban
--Sí que estaban.
--Na staban
Cuatro argentinos sentados en el patio de comidas del Shoping Arad. Alrededor de una mesa, un televisor a sus espaldas. La sonrisa de costado, en desfasaje, en retrospección no-contemplativa.
Nosotros, pasando.
2
Les prohibieron hablar a los soldados, que participaron del abordaje, cada vez que declaran, la embarran por encima de la línea de flotación. De sus declaraciones, resulta que no venían preparados para enfrentar un linchamiento, que llevaban sólo armas lanza-pintura, que luego desaparecen, y en su lugar están las pistolas, que llevaban como último recurso, que los cooperantes les robaron, para, por fin, no tener más remedio que disparar con ellas para defenderse de los palos y cuchillos con que eran atacados.
3
La marina, y el ejército, fraguaron una escena fantasma según la cual soldados, al abordar la nave turca, son despojados de sus pistolas por marineros turcos, los cuales, tras ser abatidos, sostienen en sus manos las armas arrebatadas a los israelíes, cuyo cargador yace vaciado, ¿hacia dónde, contra quién? ¿Cómo, si en ese momento estaban siendo muertos por aquellos a quienes les quitaban sus pistolas, las mismas que les dieron muerte?
4
El video que difundió el gobierno es auténtico, pero está editado: no muestra el comienzo de la acción, del ataque desde las lanchas, sólo el momento de la batalla a bordo.
5
A las próximas flotillas que navegarán hacia Gaza con ayuda ya les dicen "Flotillas del Terror".
6
Están todos tan confundidos aquí, que las únicas palabras que les salen para calificar los hechos en alta mar son "idiotas", "estúpidos", "tarados", "imbéciles". Un país, que ha hecho de la inteligencia un trauma nacional, acude al recurso de tildar a sus representantes de tontos, como si estos manifestasen de pronto un gen recesivo de Jelem, el pueblo de los tontos que había creado la literatura oral judía europea de la pre-Shoah. Estúpidos, zonzos, paparulos, atenuantes que no alcanzan a desviar la atención de la auténtica vergüenza: la dirigencia política, los mandos el ejército, de la marina, los colonos, con el apoyo del electorado, son canallas, piensan como canallas, actúan como canallas, llevan a cabo una política canalla. El bloqueo a Gaza es una canallada, israelíes abombados, es una maldad, israelíes dormidos por un cross de derecha, de extrema derecha.
lunes, 31 de mayo de 2010
Cuerdas
Caían desde helicópteros deslizándose sobre cuerdas.
Los recibía un equipo de manteada, que los derribaba para luego apalearlos.
Algunos eran cagados sin metáforas a palos.
Otros eran tirados por la borda-
"Pero nosotros creíamos que nos iba a recibir una manifestación, y en su lugar había un linchamiento."
Para reparar el error, sacaron las pistolas y entraron a disparar a quemarropa.
En el video oficial del ejército se muestra una de las armas blancas confiscadas, un cuchillo de pescar que acaban de sacar de su blister.
Más tarde declararon que había armas en el vientre del barco.
Condujeron a todos al puerto de Ashdod, a los heridos los distribuyeron entre varios hospitales.
Todavía nadie dice el nombre de los muertos, y su cifra exacta.
Los recibía un equipo de manteada, que los derribaba para luego apalearlos.
Algunos eran cagados sin metáforas a palos.
Otros eran tirados por la borda-
"Pero nosotros creíamos que nos iba a recibir una manifestación, y en su lugar había un linchamiento."
Para reparar el error, sacaron las pistolas y entraron a disparar a quemarropa.
En el video oficial del ejército se muestra una de las armas blancas confiscadas, un cuchillo de pescar que acaban de sacar de su blister.
Más tarde declararon que había armas en el vientre del barco.
Condujeron a todos al puerto de Ashdod, a los heridos los distribuyeron entre varios hospitales.
Todavía nadie dice el nombre de los muertos, y su cifra exacta.
Demencia
Israel acaba de cometer su última obra de locura, el ejército paranoico, embarcado en buques misilísticos, helicópteros, maquinaria de mierda bélica, abordó, con fuego vivo, en aguas internacionales al barco turco Mavi Marmara, que transportaba màs de 700 cooperantes internacionales, parte de una flotilla internacional que transportaba ayuda para los habitantes de Gaza. Hay más diez muertos, asesinados por haber.... opuesto resistencia física contra los corsarios. A los lectores que están leyendo estas líneas: esto no es una novela, esto no es un texto para impresionar, no estoy escribiendo para que digan ustedes "oh, malditos, asesinos, criminales", se indignen y sigan sus vidas, y esperen nuevo capítulos, cargados de violencia, brutalidad, sangre, injusticia. Escribo para decirles que no se puede permanecer indiferente al crimen del bloqueo a Gaza, de la cual esta masacre es una continuación. Esta es una tragedia. El plomo fundido con que Israel destruyó Gaza el año pasado es tan sólo un fragmento de un crimen mayor que se viene perpetrando desde hace más de cuatro años, que es a su vez parte inalienable del crimen de la ocupación. Un crimen continuo contra una población indefensa, por más que se ufane de su Hamas, el millón y medio de palestinos esta inerme, a merced del ejército más poderoso del Medio Oriente. La matanza de hoy fue justificada con excusas del tipo "las organizaciones pacifistas y humanitarias están infiltradas por el terrorismo internacional": no es la junta militar de Videla, Masera y Agosti, es el gobierno de Israel. El mismo lenguaje, la misma falsificación de los hechos, la misma máquina de mentir y matar.
A quienes lean esto: no quedarse con la mera emoción, no quedarse en la mera manifestación. Dejar de colaborar con Israel en todos los niveles. Ciencia, comercio, universidad. No comprar productos israelíes, no comprar libros de sus autores, ni bajarlos de la internet, no escuchar su música.
A quienes lean esto: no quedarse con la mera emoción, no quedarse en la mera manifestación. Dejar de colaborar con Israel en todos los niveles. Ciencia, comercio, universidad. No comprar productos israelíes, no comprar libros de sus autores, ni bajarlos de la internet, no escuchar su música.
viernes, 2 de abril de 2010
Maldad
Ísrael bombardeó hoy en oleadas la franja de Gaza, alcanzando objetivos estratégicos como, por ejemplo, una fábrica de queso en Jan Yunes, que se incendió y, al desmoronarse paredes, cayeron ladrillos que hirieron a dos niños.
Ayer, la Fuerza Aérea Israelí lanzó desde el aire, miles de volantes mariposa, en donde se anunciaba, en àrabe, "mañana esperen la respuesta". Un niño con una flor en la mano ilustraban el mensaje.
La "respuesta", puede ser contra los petardos mejorados de los palestinos que en estos últimos días cayeron sobre Israel (hace algo más de una semana murió por la explosión de uno de estos un agricultor tailandés). O contra los resultados del incidente, en el cual una patrulla y dos tanques israelíes penetraron 500 metros en territorio de Gaza, forzaron un enfrentamiento con militantes del Hamas y, por error del destino, los defensores gazanos lograron matar a dos soldados del Tsahal, al tiempo que ellos mismos sufrían igual cantidad de bajas. Esta violación del "equilibrio de facto" y de la ley del más fuerte (prioridad de muerte para el palestino), irritó de tal manera a los ocupantes que la respuesta inmediata, horas más tarde, fue una incursión por la cual resultó muerto otro gazano, quebrándose de este modo el empate.
La respuesta de hoy, complementaria de la primera, con la excusa de un cohetardo, tiene un componente insoportable, que se suma a la, ya de por sí insoportable vida que de una población apiñada entre ruinas por donde esta semana se abrieron paso, por primera vez en tres años de bloqueo, seis contenedores con ropa y zapatos provenientes de Egipto: los volantes-mariposa, arrojados desde el aire, para infundir terror, punzar el insomnio, con la leyenda "Esperen mañana la respuesta", con el niño sosteniendo una flor. Ese acto sádico, malvado de maldad pura, transparente: esa amenaza de cobrarse víctimas en niños, que se concretó en los tres heridos durante los bombardeos, dos de ellos en la fábrica de queso. Que se suman a los dos asesinados la semana pasada en Cisjordania cuando arrojaban piedras a soldados que reprimían manifestaciones. No se puede soportar la maldad, concepto que no hay que eludir, a la hora de hablar y analizar sobre lo que aquí está pasando. Es una maldad terrible que se impida a las víctimas reconstruir sus casas. Es una maldad asquerosa que se prohíba el ingreso a Gaza de lápices de colores y libros. En ese caldo de cultivo se están formando grupos más radicales aún que el Hamas, con quien ya se han enfrentado, con resultado que incluye "mártires". Es pura maldad dejar encerrados a un millón y medio de seres humanos, sin recursos, a merced de la arbitrariedad y el usos discrecional del poder, a merced de la degradación de si mismos, de la inanición por brutalidad.
La coalición de partidos de ultraderecha que gobierna Israel, pegados entre sí con moco de maldad debe caer, pero nadie hace fuerza suficiente, ni desde adentro, ni desde afuera. El mundo, aunque aquí y allá alguien se agite indignado, o no quiere ver, o ya se acostumbró
Ayer, la Fuerza Aérea Israelí lanzó desde el aire, miles de volantes mariposa, en donde se anunciaba, en àrabe, "mañana esperen la respuesta". Un niño con una flor en la mano ilustraban el mensaje.
La "respuesta", puede ser contra los petardos mejorados de los palestinos que en estos últimos días cayeron sobre Israel (hace algo más de una semana murió por la explosión de uno de estos un agricultor tailandés). O contra los resultados del incidente, en el cual una patrulla y dos tanques israelíes penetraron 500 metros en territorio de Gaza, forzaron un enfrentamiento con militantes del Hamas y, por error del destino, los defensores gazanos lograron matar a dos soldados del Tsahal, al tiempo que ellos mismos sufrían igual cantidad de bajas. Esta violación del "equilibrio de facto" y de la ley del más fuerte (prioridad de muerte para el palestino), irritó de tal manera a los ocupantes que la respuesta inmediata, horas más tarde, fue una incursión por la cual resultó muerto otro gazano, quebrándose de este modo el empate.
La respuesta de hoy, complementaria de la primera, con la excusa de un cohetardo, tiene un componente insoportable, que se suma a la, ya de por sí insoportable vida que de una población apiñada entre ruinas por donde esta semana se abrieron paso, por primera vez en tres años de bloqueo, seis contenedores con ropa y zapatos provenientes de Egipto: los volantes-mariposa, arrojados desde el aire, para infundir terror, punzar el insomnio, con la leyenda "Esperen mañana la respuesta", con el niño sosteniendo una flor. Ese acto sádico, malvado de maldad pura, transparente: esa amenaza de cobrarse víctimas en niños, que se concretó en los tres heridos durante los bombardeos, dos de ellos en la fábrica de queso. Que se suman a los dos asesinados la semana pasada en Cisjordania cuando arrojaban piedras a soldados que reprimían manifestaciones. No se puede soportar la maldad, concepto que no hay que eludir, a la hora de hablar y analizar sobre lo que aquí está pasando. Es una maldad terrible que se impida a las víctimas reconstruir sus casas. Es una maldad asquerosa que se prohíba el ingreso a Gaza de lápices de colores y libros. En ese caldo de cultivo se están formando grupos más radicales aún que el Hamas, con quien ya se han enfrentado, con resultado que incluye "mártires". Es pura maldad dejar encerrados a un millón y medio de seres humanos, sin recursos, a merced de la arbitrariedad y el usos discrecional del poder, a merced de la degradación de si mismos, de la inanición por brutalidad.
La coalición de partidos de ultraderecha que gobierna Israel, pegados entre sí con moco de maldad debe caer, pero nadie hace fuerza suficiente, ni desde adentro, ni desde afuera. El mundo, aunque aquí y allá alguien se agite indignado, o no quiere ver, o ya se acostumbró
viernes, 5 de marzo de 2010
Nubes, viento, polvo, troncos 6
En la semana de lluvias, cielo cubierto, de nubes o de polvo, el calefón solar no funcionaba. Y el eléctrico entró en cortocircuito.
Llamamos al pizzero argentino de la Tokio para que nos recomiende un especialista que no nos robe, y nos dio dos nombres. Uno, un ruso, Moti. El otro. Salim, "es beduino, pero trabaja muy bien, y a lo mejor te cobra menos que Avi.
Había que comparar presupuestos, porque la propietaria de nuestro departamento se haría cargo del gasto, y llamamos primero a Salim. Era mediodía, prometió que llegaría a la una y media, pero a las y veinte, golpeó la puerta, y cuando yo concurría a abrir, Salim ya estaba adentro, y detrás él, un muchacho, su ayudante.
Le mostré en donde estaba el problema, que para mí era el interruptor, pero no, Salim comprobó su presunción: había que cambiar la instalación, en el tanque de agua, arriba, en la terraza. No es terraza, exactamente, sino el techo, al cual se accede por una claraboya.
Mientras revisaba, Salim me preguntò, en yiidish, si yo hablaba yidish. De chico, le dije, pero me olvidé. El, en cambio, lo hacía bastante bien y, un poco, me gozaba. Le hice ver que era argentino, y largó el latiguillo, "amigo, Buenos Aires". Me pidió mi número de celular, que fue anotando en el suyo. Cada tecla cantaba la cifra en hebreo, "este teléfono no sabe yidish", rio, y salieron hacia el techo, él y su ayudante. Al rato, me llamó desde allí, confirmó que había que cambiar todo, y m e pide 450 shékels, y si puede comenzar ya. Tengo que consultar a la dueña, le dije, y pedir otro presupuesto, para comparar. "Pero, si no lo hace ahora, tiene que pagarme 100 shékels". Comenzó una discusión; mi argumento era que ni plomeros ni electricistas cobran por presupuestar, y su réplica era "pero yo estoy subido al techo, ¿quién me paga eso?
"Dávid, Dávid, escúcheme... "
"No. Salim, no puede ser... "
"Pero, Dávid, oiga... "
"Dávid, Dávid... llame a la dueña"
Aflojè y acepté.
Salim quedò- que se comunicaba en media hora; mientras tanto, se iba a otra casa, a hacer otro arreglo.
A la media hora, llamó; la dueña estaba de acuerdo, le dije, siempre y cuando le hicieran rebaja y se incluya garantía por escrito. Cerramos por 350, sin factura, y entonces preguntè a que hora venía: "Estoy aquí, nunca me fui".
Me pidió que saliese, para mostrarme el aparato nuevo, antes de que comience a instalarlo. Salim, desde arriba, se enojaba con el muchacho, a lo mejor su hijo, y daba órdenes. Muy bien, dije, cuando me mostró el aparato rojo.
Llamaba cada cinco minutos, "no encienda el calefón", "habra la canilla de agua caliente".
Cuando estuvo listo, bajó, comprobó que todavía no salía agua, "ya se va a llenar el tanque".
Me preguntó en qué me ocupaba, cuánto pagaba por el alquiler.
Llegó Ana con el dinero, pagamos, y ya el agua salía caliente.
Finita la comedia, dijo.
Me preguntó si eso era castellano.
No, italiano, es parecido.
Firmó la garantía del otro lado de su tarjeta de visita:
--Ya está. Finita la comedia.
Llamamos al pizzero argentino de la Tokio para que nos recomiende un especialista que no nos robe, y nos dio dos nombres. Uno, un ruso, Moti. El otro. Salim, "es beduino, pero trabaja muy bien, y a lo mejor te cobra menos que Avi.
Había que comparar presupuestos, porque la propietaria de nuestro departamento se haría cargo del gasto, y llamamos primero a Salim. Era mediodía, prometió que llegaría a la una y media, pero a las y veinte, golpeó la puerta, y cuando yo concurría a abrir, Salim ya estaba adentro, y detrás él, un muchacho, su ayudante.
Le mostré en donde estaba el problema, que para mí era el interruptor, pero no, Salim comprobó su presunción: había que cambiar la instalación, en el tanque de agua, arriba, en la terraza. No es terraza, exactamente, sino el techo, al cual se accede por una claraboya.
Mientras revisaba, Salim me preguntò, en yiidish, si yo hablaba yidish. De chico, le dije, pero me olvidé. El, en cambio, lo hacía bastante bien y, un poco, me gozaba. Le hice ver que era argentino, y largó el latiguillo, "amigo, Buenos Aires". Me pidió mi número de celular, que fue anotando en el suyo. Cada tecla cantaba la cifra en hebreo, "este teléfono no sabe yidish", rio, y salieron hacia el techo, él y su ayudante. Al rato, me llamó desde allí, confirmó que había que cambiar todo, y m e pide 450 shékels, y si puede comenzar ya. Tengo que consultar a la dueña, le dije, y pedir otro presupuesto, para comparar. "Pero, si no lo hace ahora, tiene que pagarme 100 shékels". Comenzó una discusión; mi argumento era que ni plomeros ni electricistas cobran por presupuestar, y su réplica era "pero yo estoy subido al techo, ¿quién me paga eso?
"Dávid, Dávid, escúcheme... "
"No. Salim, no puede ser... "
"Pero, Dávid, oiga... "
"Dávid, Dávid... llame a la dueña"
Aflojè y acepté.
Salim quedò- que se comunicaba en media hora; mientras tanto, se iba a otra casa, a hacer otro arreglo.
A la media hora, llamó; la dueña estaba de acuerdo, le dije, siempre y cuando le hicieran rebaja y se incluya garantía por escrito. Cerramos por 350, sin factura, y entonces preguntè a que hora venía: "Estoy aquí, nunca me fui".
Me pidió que saliese, para mostrarme el aparato nuevo, antes de que comience a instalarlo. Salim, desde arriba, se enojaba con el muchacho, a lo mejor su hijo, y daba órdenes. Muy bien, dije, cuando me mostró el aparato rojo.
Llamaba cada cinco minutos, "no encienda el calefón", "habra la canilla de agua caliente".
Cuando estuvo listo, bajó, comprobó que todavía no salía agua, "ya se va a llenar el tanque".
Me preguntó en qué me ocupaba, cuánto pagaba por el alquiler.
Llegó Ana con el dinero, pagamos, y ya el agua salía caliente.
Finita la comedia, dijo.
Me preguntó si eso era castellano.
No, italiano, es parecido.
Firmó la garantía del otro lado de su tarjeta de visita:
--Ya está. Finita la comedia.
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