El rock contemporáneo es una imitación del rock, con recursos de alta tecnología y que hace empleo de técnicas de ejecución que elimina cualquier posibilidad de pifie. Esto vale para lo que se vio en Arad, donde, salvo los arreglos metal-dodecafónicos de la banda que acompaña a la cantante Ninat Taib, que nos arrancó
de nuestra casa para ver qué estaba sucediendo en el estadio situado a doscientos metros de nosotros, todos tocaron con más perfección y precisión que los modelos origínales, creadores de aquel género crudo que fue el rock.
A nivel nacional, también, los periódicos ilustraron sus portadas con fotos que son copias perfectas de aquellas que documentaron las rebeliones palestinas conocidas como Intifada de las piedras e Intifada El Aksa. Jóvenes, o casi niños enmascarados, lanzando piedras en Jerusalén, en poses perfectas, ideales, olímpicas. Choques entre la policía israelí y palestinos en Jerusalén, durante la festividad judía de Sucot, derivó en una recreación de la iconografía de la Intifada clásica, que fue explotada por cada parte de acuerdo a su conveniencia. Del lado de la Autoridad Palestina, se fomentó esta fantasía como forma de tirar la pelota hacia adelante, ante la reculada de su dirigencia, con Abu Mazen a la cabeza, quien desistió de presentar su denuncia ante la comisión de las naciones unidas que investiga los crímenes de guerra en la última operación israelí en Gaza, y que hubiera llevado a Israel al tribunal de la Haya. Gran despliegue, con alarde de parafernalia, exhibición de piedras sin contenido. Del lado israelí, la exhibición de portadas de lujo, y diagramaciones que recuerdan , recrean, aquellos días de furia rebelde, sirve para enviar este mensaje: la Autoridad Palestina controla de hecho Jerusalén Oriental. No es que no sea verdad, sino que esto lo sabe cualquiera que haya nacido en este país, esto es, que Jerusalén Oriental es una ciudad palestina. Ruido sin contenido, apariencia de caos, aspavientos.
martes, 6 de octubre de 2009
domingo, 4 de octubre de 2009
Arar, según Oz
Ajeno a todo, Amos Oz en este momento se toma un té, piensa en los helados de su infancia, escribe a mano y tacha. Hace dos meses, cuando movilizaciones xenófobas y racistas para pedir la expulsión de los refugiados sudaneses y eritreos conmovieron a Arad, Amos Oz hizo una aparición tímida y ambigua, realizó declaraciones bifrontes, y se retiró a esperar el Nóbel.
Arad y Aradán
Impresionó aquí la muerte de Mercedes Sosa. Hay programas de radio en su homenaje, entrevistas a figuras de la canción. En todos los casos, de tanta admiración, se insiste en la creencia de que la negra escribía y componía sus canciones. En una charla telefónica con el cantautor de origen argentino Shlomo Yidov, una locutora le pregunta, “¿es verdad que Mercedes Sosa era de origen judío?
Seguro tenía in mente la noticia que se difundió ayer, y sobre la cual hoy la prensa no insiste: según el Telegraph, de Londres, el presidente de Irán, Majmud Ajmadinayad nació judío, de apellido paterno Saburiyán (tejedor de talits), y lo fue hasta que tuvo cuatro años, cuando su familia se convirtió al Islam. “Con razón”, piensa más de uno, en veredas opuestas del conflicto.
Acá, en Arad, no podría decir si hay conciencia del álef en que estamos parados/sentados/recostados, depende de la capacidad de cada uno. Cada vez que sobrevuelan este espacio aéreo los F-16 (por decenas, como hace una semana), imaginamos que se preparan para atacar a Irán, desde las bases vecinas a Arad. En tanto, no muy lejos de Aradán, la aldea iraní en donde nació judío el futuro Ajamadinayán, la Agencia Espacial Iraní lanzó un satélite espía, el Safir, que intentará desde órbita espiar Arad.
Seguro tenía in mente la noticia que se difundió ayer, y sobre la cual hoy la prensa no insiste: según el Telegraph, de Londres, el presidente de Irán, Majmud Ajmadinayad nació judío, de apellido paterno Saburiyán (tejedor de talits), y lo fue hasta que tuvo cuatro años, cuando su familia se convirtió al Islam. “Con razón”, piensa más de uno, en veredas opuestas del conflicto.
Acá, en Arad, no podría decir si hay conciencia del álef en que estamos parados/sentados/recostados, depende de la capacidad de cada uno. Cada vez que sobrevuelan este espacio aéreo los F-16 (por decenas, como hace una semana), imaginamos que se preparan para atacar a Irán, desde las bases vecinas a Arad. En tanto, no muy lejos de Aradán, la aldea iraní en donde nació judío el futuro Ajamadinayán, la Agencia Espacial Iraní lanzó un satélite espía, el Safir, que intentará desde órbita espiar Arad.
Asado en inpresión
Están haciendo asados por todos lados, anuncia Ana.
Entonces, alguna gente llegó. O serán los trabajadores de las brigadas de construcción del festival que de este modo descansan. Quién sabe, hoy no salgo de casa, de modo que no verifico, sólo recibo impresiones.
Entonces, alguna gente llegó. O serán los trabajadores de las brigadas de construcción del festival que de este modo descansan. Quién sabe, hoy no salgo de casa, de modo que no verifico, sólo recibo impresiones.
Cacheo
Desde este cuarto escucho cómo prueban sonido en la sede del estadio, el mismo en donde juegan los troncos de Hapoel Arad. Prueba técnica, sin los músicos, que llegan mañana. Desde hace días, un custodio de seguridad beduino está parado en una de las puertas de acceso, junto a dos carteles que detallan las medidas de seguridad, “no se puede ingresar con alcohol, drogas ni animales”. Los accesos han sido separados por sexo, el registro y palpamiento de cada persona que aspire a ingresar promete ser intenso.
Niebla
Dos días más, y Arad estará cubierta por el festival de rock Volume Arad. En tanto los músicos todavía no hayan enchufado sus equipos, ese lugar lo ocupa la niebla. Salimos de noche, al teléfono público, para hablar a la Argentina. El manto a nosotros, que no conducimos automóvil, no nos limita la visión. Si se mira para el cielo, se divisa el límite exacto de la capa de neblina, nube baja, que se mueve con ligereza. Para llamar al exterior, tenemos la tarjeta de larga distancia de Bezeq, una porquería que dos por tres nos causa problemas. Por ejemplo, ahora, no pudimos llamar.
Los organizadores vaticinan que llegarían a Arad unos 15.000 personas desde todo el país para presenciar el festival; un vecino aventura que no va a venir nadie.
Hace dos noches, una patota de nenas bien se dedicaba a tumbar los cilindros de cartón duro que llevan impresos la programación, y a hacerle agujeros a los carteles publicitarios. Hoy, las brigadas de Celcom, la prestadora de telefonía celular que pone la plata para el evento, restauraron lo destruido, y sólo resta esperar, o que retorne la patota de chicas rubias aburridas, o que no pase nada. De todos modos, cuando pase el festival, la publicidad se deteriorará por su cuenta, y llegará un día en que ya no estará a la vista, sin que nadie en Arad lo note.
Los organizadores vaticinan que llegarían a Arad unos 15.000 personas desde todo el país para presenciar el festival; un vecino aventura que no va a venir nadie.
Hace dos noches, una patota de nenas bien se dedicaba a tumbar los cilindros de cartón duro que llevan impresos la programación, y a hacerle agujeros a los carteles publicitarios. Hoy, las brigadas de Celcom, la prestadora de telefonía celular que pone la plata para el evento, restauraron lo destruido, y sólo resta esperar, o que retorne la patota de chicas rubias aburridas, o que no pase nada. De todos modos, cuando pase el festival, la publicidad se deteriorará por su cuenta, y llegará un día en que ya no estará a la vista, sin que nadie en Arad lo note.
viernes, 28 de agosto de 2009
Mamacanta Arad
Afuera está fresco; cuando esperamosafuera, sentados en el banco de plaza de la entrada, a que Ana se abrigue, la saeñora de Guinadi y la vecina que amamanta, se disponen a enterrar a Mamagata. Ya termina, esta noche, el festival "Hay canto en el aire", y vamos, sin chances de que nos dejen entrar con la perra, al recital de cierre, con Keren Peles, en el Complejo de las Artes, estadio al aire libre. La vuelta para llegar hasta allí es tremenda, no por la distancia, que no es tanta, sino porque arrancamos en frío, a velocidad que tironea del ciático, por un camino que sube y baja lomas, y cuando llegamos, nos dicen que no, cosa que ya sabíamos. Como se escucha de cualquier parte, nos sentamoos en cualquier lado y, por más que se fuerce Kerem Peles, no supera sus cliches, y nosotros ya estamos hartos.
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